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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
El empresario sostiene que, a lo largo de los 107 años de historia del grupo, la familia ha evaluado cientos de oportunidades en diferentes industrias. Sin embargo, considera que el atractivo de un negocio no es suficiente para justificar una inversión.
Para Fernando Poma Kriete, presidente de la junta directiva de Grupo Poma, una de las principales lecciones empresariales heredadas de su familia está relacionada con la disciplina para seleccionar dónde invertir y dónde no hacerlo.
El empresario sostiene que, a lo largo de los 107 años de historia del grupo, la familia ha evaluado cientos de oportunidades en diferentes industrias. Sin embargo, considera que el atractivo de un negocio no es suficiente para justificar una inversión.
“Una buena oportunidad no necesariamente es una buena oportunidad para uno”, señala Fernando Poma en un posteo en LinkedIn.
La reflexión plantea una lección para empresas e inversionistas: antes de buscar nuevos mercados, resulta fundamental identificar las capacidades que generan una ventaja competitiva y determinar si pueden trasladarse de manera efectiva a otra actividad.
En ese sentido, Poma diferencia entre diversificación y dispersión. La primera puede abrir nuevas fuentes de crecimiento cuando existe una conexión con las capacidades desarrolladas por la organización; la segunda puede llevar a destinar recursos a negocios en los que la empresa no posee experiencia suficiente.
El empresario también destaca que esta disciplina no implica renunciar a la innovación. Por el contrario, algunas de las oportunidades de Grupo Poma han surgido mediante la expansión geográfica, el desarrollo de nuevos conceptos y la incursión en negocios relacionados con sus capacidades.
“Crecer por crecer nunca debería ser la meta. La meta es construir capacidades que permitan seguir creciendo y creando valor durante generaciones”, afirma.
La trayectoria de Grupo Poma ilustra esa visión. Sus raíces se remontan a 1919, cuando Bartolomé Poma fundó un negocio automotriz. Décadas después, bajo el liderazgo de Luis Poma, la compañía se convirtió en el primer distribuidor de Toyota en América y posteriormente amplió sus actividades hacia bienes raíces, hotelería, industria y servicios financieros.
Con cerca de 10.000 colaboradores y presencia en más de una decena de países, el conglomerado enfrenta una nueva etapa bajo el liderazgo de Fernando Poma Kriete. Su planteamiento coloca la construcción de capacidades, la selección estratégica de inversiones y la visión de largo plazo como elementos centrales para sostener el crecimiento empresarial a través de las generaciones.





















