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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
El impacto de la inteligencia artificial y la energía en la economía
La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, señaló desde Singapur que la inteligencia artificial está impulsando la demanda mundial, mientras la crisis de suministro energético derivada del conflicto en Oriente Medio presiona a la baja la economía, dos fuerzas que tiran del crecimiento en direcciones opuestas.
Claves de la nota
- La deuda pública mundial se acerca a sus niveles más altos desde después de la Segunda Guerra Mundial y va camino de superar el 100% del PIB.
- Los precios del petróleo se sitúan en torno a los 100 dólares por barril y podrían mantenerse elevados incluso si la guerra terminara pronto.
- Investigaciones del FMI apuntan a que, si se hace bien, la inteligencia artificial podría sumar hasta medio punto porcentual adicional al crecimiento mundial
“La deuda pública mundial se acerca a sus niveles más altos desde después de la Segunda Guerra Mundial y va camino de superar el 100% del PIB”, alertó, también la directora del Fondo, Kristalina Georgieva.
Durante un discurso en la próspera ciudad-Estado asiática, como antesala a las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial que se celebran la próxima semana en Bangkok, Georgieva dijo que “un ‘shock’ positivo de demanda derivado de la IA” y otro “negativo de oferta energética” están “tirando en dos direcciones” de la economía mundial.
De hecho, “la rápida llegada de la IA” y los precios de la energía “persistentemente elevados” serán, junto con “los niveles récord de deuda pública”, el foco central de los debates en torno al encuentro del FMI y el Banco Mundial en Tailandia, apuntó la economista, en lo que definió como “tres grandes fuerzas que se entrecruzan”.
Factores globales sobre el crecimiento
Georgieva destacó que, este año, “los mayores golpes sobre el crecimiento” se concentran en economías “devastadas por las guerras”, en referencia principalmente a Ucrania y al conflicto en Oriente Medio, y subrayó también las repercusiones en países dependientes de importaciones energéticas y con poco margen para amortiguar perturbaciones.
La ex vicepresidenta de la Comisión Europea advirtió que, a pesar de que los flujos desde los países del Golfo –alterados por los conflictos regionales, que han afectado a vías cruciales como los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb– están mostrando señales de recuperación, los precios del petróleo se sitúan en torno a los 100 dólares por barril y podrían mantenerse “elevados” incluso si la guerra “terminara pronto”.
Unos precios más elevados de la energía “presionan al alza la inflación, las tasas de política monetaria y las curvas de rendimiento de referencia”, alertó la economista, lo que –indicó– conduce a otro gran factor que impacta sobre la economía: “los déficits fiscales excesivos, los niveles récord de deuda pública y los elevados costes del servicio de la deuda”.
“La deuda pública mundial se acerca a sus niveles más altos desde después de la Segunda Guerra Mundial y va camino de superar el 100% del PIB”
alertó.
Frente a estos efectos negativos, Georgieva destacó el potencial de la IA para impulsar el crecimiento y ensalzó el papel de Asia, donde se encuentran siete de los diez principales exportadores de hardware para esta tecnología, desde microprocesadores de gama alta hasta chips de memoria, pasando por máquinas para la fabricación de chips y robótica.
Según la directora del Fondo Monetario Internacional, investigaciones de la propia institución apuntan a que, “si se hace bien”, la IA podría sumar hasta medio punto porcentual adicional al crecimiento mundial cada año.
La economista indicó asimismo que la IA podría “ampliar la desigualdad económica”, ante la amenaza de pérdidas de empleo y las multimillonarias ganancias de las tecnológicas.





















