Roberto Lagos, presidente del Banco Central del País, da cuenta de una política monetaria flexible que busca contener la inflación a pesar de la presión externa.
Claves de la nota
- Inflación interanual de Honduras se ubicó en 5.83% a junio de 2026, por encima del promedio regional.
- El Banco Central redujo la emisión monetaria de 16.5% a 11.0% entre diciembre 2025 y julio 2026.
- El FMI aprobó un desembolso de aproximadamente 242 millones de dólares para Honduras.
Mientras cobran impulso reformas clave como la energética y las remesas llegan a niveles sin precedente, enviado señales positivas que destraban créditos con el FMI.
A principios de este año el economista Roberto Lagos asumió la presidencia del Banco Central de Honduras (BCH) con importantes desafíos.
Uno de los más notorios, el control de la inflación, que a mitad del año llegó a 5.38%, y otros de relevancia como la reactivación del crédito, el impulso a la captación de divisas y el fortalecimiento de las relaciones con el Fondo Monetario Internacional, atendiendo el cumplimiento de las políticas económicas acordadas.
A seis meses de haber asumido el cargo, Roberto Lagos Mondragón conversa con Forbes Centroamérica sobre los avances, los pendientes, los retos y las perspectivas que aún debe afrontar la institución, entre ellos la de encaminarse a entornos de mayor profesionalización en la toma de decisiones, sin perder de vista el objetivo central: velar por el sistema financiero del país a nivel macroeconómico.
Combatiendo la Inflación en Honduras
El Banco Central de Honduras anunció en julio medidas para mitigar la inflación, impulsada por el incremento en precios de bienes importados y el conflicto en Medio Oriente. Estas acciones buscan contrarrestar la presión en el precio de los carburantes, que afecta directamente los costos de energía y combustibles, impactando la estabilidad económica del país.
Roberto Lagos comenta al respecto que uno de los mayores desafíos es “el conflicto que está ocurriendo en Medio Oriente, con una presión en el precio de los carburantes, lo que se transmite inmediatamente a precios de energía, combustibles y, por ende, en el tema de inflación, uno de los principales retos que tenemos”.
El aumento de los precios también se explica por el financiamiento al gasto de gobierno en los últimos cuatro años. “Lo que encontramos desde el banco central es que durante el periodo 2022-2025, se dio una emisión inorgánica de dinero, es decir, se puso más circulante sin respaldo de producción real, y eso generó una inflación estructural de aproximadamente 2.5 puntos porcentuales, sumado también al impacto del efecto que tiene el deslizamiento de la moneda”.
Lagos Mondragón recuerda que cuando apareció el covid-19 y se endurecieron las tasas de política monetaria, de forma muy temprana, “básicamente se generó una desaceleración económica, una caída en el crédito que tuvo un impacto significativo”.
Ante ese panorama, “tratamos de tomar medidas de política monetaria para absorber esa emisión inorgánica y esterilizar esos recursos pero siendo muy cuidadosos de no comernos el crédito, que es súper importante en este momento”.
Medidas y Resultados de la Política Monetaria
A junio de 2026, la inflación total interanual de Honduras se ubicó en 5.83%, superando el promedio regional. Para contrarrestar esta tendencia, el Banco Central redujo la emisión monetaria de 16.5% a 11.0% entre diciembre de 2025 y julio de 2026, con un costo acumulado de política monetaria de aproximadamente 2,007.1 millones de lempiras.
Esto se logró a través del uso de Operaciones de Mercado Abierto (OMA). Al mismo tiempo, el banco central decidió aumentar los montos ofertados en la subasta de Valores y en la tasa de reporto inverso (recompra inversa) a partir de agosto.
El presidente de la entidad financiera explica: “Lo que hicimos fue que subimos 100 puntos básicos a la tasa de interés de los reportes inversos, que son mecanismos de absorción de liquidez de 28 días”, es como si tuviera dos piscinas llenas de agua, de largo y corto plazo, y en específico la de corto plazo se está rebalsando; saca entonces un poco de esa agua de forma ordenada para tratar de tener una liquidez óptima que no genere presiones inflacionarias”.
El presidente del banco central se muestra confiado en que al cierre de 2026 lograrán hacer converger la inflación en 5%, techo máximo desde la tolerancia de 4 por ciento.
Impulso al Crédito y Crecimiento Económico
La política monetaria de Honduras se alinea con la Reserva Federal estadounidense para estabilizar el tipo de cambio y evitar la salida de dólares. Esta estrategia busca eliminar la inflación estructural sin comprometer la meta de crecimiento del crédito, estimada en 10.5 por ciento, fundamental para la inversión y generación de empleo.
Ahora, dice Lagos, “lo que tenemos que hacer es tratar de maniobrar con otros instrumentos para esterilizar esos recursos, y eliminar esa inflación estructural sin afectar la meta de crecimiento del crédito de aproximadamente 10.5 por ciento”. “La política monetaria acomodaticia [no restrictiva] ha permitido que las tasas de interés del mercado se ajusten a la baja, registrando una disminución de tasas en todos los sectores y mostrando aceleración en los préstamos otorgados al sector agropecuario, servicios e industria”, precisa.
Como consecuencia, ahora están viendo ese dinamismo en el crédito hacia las empresas, por lo que el presidente del BCH subraya: “queremos mantener eso, porque mayor crédito significa mayor inversión, y mayor inversión significa mayor generación de empleo”.
La Reforma Energética como Shock Productivo
La economía de Honduras, con un crecimiento máximo del 3.8%, busca un “shock de productividad” a través de la reforma del sector eléctrico. Esta iniciativa es vital para atraer inversiones y cuenta con el respaldo de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, impulsando el desarrollo.
Lograrlo, implica tener un “shock de productividad”, lo que pasa necesariamente por la reforma del sector eléctrico, “como vía para comenzar a destrabar la atracción de inversiones”, dice Roberto Lagos, y observa que la reforma cuenta con “todo el apoyo del Banco Mundial, del BID, el CAF, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y del Departamento de Estado, de Estados Unidos”.
La reforma al sector energético, actualmente en discusión en el Congreso, contempla rescatar financieramente y eficientar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, reducir las pérdidas por robo y ampliar y mejorar la transmisión y distribución del servicio eléctrico nacional.
De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI), que recientemente concluyó las cuartas y quintas revisiones de un programa establecido en la gestión anterior —lo que hace posible un desembolso de aproximadamente 242 millones de dólares.




















