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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
La confianza empresarial varía según las audiencias
Luis Maturén, presidente de DATOS Group, explica por qué la confianza empresarial no se construye de la misma manera ante todas las audiencias. Mientras el público informado valora especialmente la innovación, el liderazgo y la calidad humana, el público general busca resultados, personal capacitado y cercanía con el cliente.
Claves de la nota
- El estudio Confianza 2026 fue desarrollado por Estrategia & Negocios, DATOS Group y PIZZOLANTE.
- La confianza se define como un constructo formado por cinco dimensiones principales.
- El público informado valora la calidad humana mientras que el público general exige resultados concretos.
Una empresa puede ser ampliamente reconocida por ejecutivos, inversionistas y líderes de opinión y, al mismo tiempo, no despertar la misma confianza entre consumidores, trabajadores o ciudadanos.
También puede ocurrir lo contrario: una marca muy cercana al público general quizá no sea percibida con igual solidez por quienes evalúan su liderazgo, innovación o gobierno corporativo.
Esa diferencia es uno de los hallazgos más relevantes de Confianza 2026, la investigación regional desarrollada por Estrategia & Negocios, DATOS Group y PIZZOLANTE.
El estudio no analiza a la opinión pública como un bloque homogéneo, sino que contrasta las percepciones del público informado con las del público general.
Para Luis Maturén, presidente de DATOS Group, esta separación permite comprender con mayor precisión qué activa la confianza en cada audiencia y por qué una misma estrategia empresarial no necesariamente produce el mismo efecto en todas las personas.
Durante su disertación en la Segunda Cumbre Regional Confianza 2026, el experto explicó que la medición dirigida a lectores de E&N, empresarios, ejecutivos y públicos vinculados con la toma de decisiones planteó desde sus primeras ediciones una pregunta inevitable: ¿esa percepción representa también lo que piensa el resto de la población centroamericana? La respuesta fue incorporar una segunda medición destinada al público general. “Es interesante poder contrastar esas dos visiones: dónde hay similitudes y dónde hay diferencias”, señaló Maturén.
El valor estratégico no reside solamente en identificar qué empresas o líderes concentran mayor confianza, sino en entender las razones que sostienen esa percepción.
No existe una sola confianza
No existe una sola confianza El punto de partida es abandonar la idea de que la confianza constituye un concepto único. Maturén la define como un constructo formado por cinco dimensiones: conductual, afectiva, cognitiva, tecnológica y social.
La confianza conductual surge de la experiencia acumulada.
Se construye cuando una empresa mantiene un comportamiento coherente y cumple de manera sostenida aquello que promete.
Es, según el experto, la forma de confianza más sólida, pero también una de las más frágiles: exige tiempo para consolidarse y puede perderse rápidamente ante una conducta inconsistente.
“Se gana con esfuerzo, se pierde fácilmente, pero es el principal pilar de la confianza”
, afirmó.
La confianza afectiva aparece en una etapa más profunda de la relación.
No depende únicamente de que la organización haya actuado correctamente, sino de que la persona perciba que existe un interés genuino por ella.
Es la sensación de que la relación no responde exclusivamente al beneficio de la empresa, sino que existe cierta reciprocidad.
Las otras tres dimensiones pueden comenzar a construirse incluso antes de que exista una experiencia directa.
La confianza cognitiva nace del conocimiento, la experiencia y la capacidad que se atribuyen a una persona u organización.
Una empresa puede recibir la oportunidad de demostrar su valor porque un tercero la recomienda o porque ha logrado posicionarse como experta.
La confianza tecnológica se relaciona con la percepción de que posee las herramientas y capacidades necesarias para responder adecuadamente.
La confianza social, por su parte, surge cuando empresa y audiencia comparten valores, intereses o preocupaciones.
Esta arquitectura ayuda a entender por qué dos públicos pueden confiar en una misma organización, aunque lo hagan por motivos diferentes.
Inspiración compartida y prioridades diferentes
Inspiración compartida, prioridades diferentes Cuando el estudio preguntó qué hace confiable a un líder, el público informado y el público general coincidieron en tres grandes atributos: capacidad de inspirar, calidad humana y resultados. La diferencia aparece en el orden que cada grupo les asigna.
La inspiración ocupa el primer lugar en ambos públicos.
Sin embargo, entre el público informado, la calidad humana se posiciona por encima de los resultados.
Entre el público general sucede lo contrario: después de la inspiración, la exigencia principal es ver resultados concretos.
Para Maturén, la calidad humana incluye la cercanía, la humildad y la capacidad de reconocer los errores.
Un líder puede fortalecer la confianza cuando permite que los demás adviertan su vulnerabilidad y comprueben que no pretende presentarse como una figura infalible.
“No están hablando de que tienes que ser un genio, sino de un ser humano. Inclusive, que te vean vulnerable ayuda a que perciban tu calidad humana”
, explicó.
El público general, en cambio, mantiene una relación posiblemente más distante con esos líderes.
Al disponer de menos información directa sobre su trayectoria o comportamiento, necesita señales visibles de desempeño.
“Lo que quiere ver son resultados de esos líderes para confiar en ellos”
, resumió Maturén.
La lección para las organizaciones es clara: un liderazgo empresarial no puede comunicar solamente credenciales, valores personales o visión de futuro.
Ante las audiencias amplias también debe demostrar qué cambió, qué resolvió y qué resultados produjo.
Pero tampoco basta con exhibir resultados frente al público informado.
Este grupo presta mayor atención a la consistencia personal del líder, su capacidad para inspirar y la calidad de sus relaciones.
No son demandas contradictorias.
Son diferentes puertas de entrada hacia la confianza.
Todos piden calidad, pero no la reconocen de igual manera En el caso de las empresas, ambos públicos coinciden en que la calidad de los productos y servicios constituye el principal factor de confianza.
Sin embargo, las razones que siguen vuelven a revelar una diferencia de perspectiva.
El público informado asocia la co





















