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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
La obra de Jorge Chavarría
La idea constante de que la imagen como objeto hará que la fotografía perdure en el tiempo transita por la obra de Jorge Chavarría. Con estudios en ingeniería en sistemas, el creativo se inició así en una profesión que este 2026 lo llevó a ser parte de los artistas que representan a Guatemala en la Bienal de Venecia.
Claves de la nota
- Jorge Chavarría representa a Guatemala en la Bienal de Venecia 2026 junto a otros dos artistas.
- El artista utiliza procesos del siglo XIX como el colodión húmedo para producir sus obras fotográficas.
- La exposición Las invisibles aborda la pérdida de identidad de las mujeres elaboradoras de tortillas.
Armado con una cámara instantánea, un viaje de juventud a Costa Rica le reveló a Jorge Chavarría que esas lindas imágenes que creía haber tomado del país no sólo estaban movidas, también obscuras y desenfocadas. Eso lo llevó a comprar una mejor cámara y un libro, a través del cual dio sus primeros pasos en la fotografía de forma autodidacta.
“Me interesan mucho los temas de identidad, culturas, subculturas y la naturaleza; lo que me es desconocido y me genera preguntas y los espacios que son ajenos a mi día a día”
Él ha encontrado en los procesos analógicos en cuarto oscuro una gran fascinación que lo ha impulsado a desarrollar una propuesta creativa que mezcla fotografía documental, diseño y arte contemporáneo. Pues, desde su mirada aguda, el único camino que le permitirá sobrevivir a la fotografía actual será la imagen impresa.
MÁS ALLÁ DEL ALGORITMO
Para Chavarría, si bien la fotografía como arte es ‘nueva’ en la historia, esta ha demostrado su capacidad para crear imágenes de larga permanencia e impacto social o cultural. Sin embargo, desde su perspectiva, la fotografía digital aún debe sobrepasar esa barrera del tiempo.
Para todos, dice, es sabido que la actual velocidad en la producción de imágenes permite que las fotografías y contenidos permanezcan únicamente 24 horas dentro de un algoritmo.
“En cambio, al producir imágenes de forma distinta, lenta, con mis manos, pensando en que una imagen es merecedora de sobrevivir al tiempo con una impresión, es algo que me crea una sensación de responsabilidad y compromiso con la misma”
Esa reflexión lo ha llevado a recurrir a métodos de captura como la gelatina de plata, albúmina, cianotipia, impresión al carbón, calitipos, antotipos, fotograbado, impresión salada, daguerrotipos, wet plate o colodión húmedo (este último, su preferido) para reunir una extensa obra que ha sido mostrada en las principales galerías y museos de Guatemala, así como en distintos espacios de exhibición artística y festivales en países como Japón, Francia, Estados Unidos, Puerto Rico, Inglaterra y España.
El wet plate, asegura, es la forma más pura de crear imágenes, no hay manipulación. Lo que ves es lo que obtienes en la placa, son piezas únicas e irrepetibles. “En cuanto a métodos de impresión, me gusta la calitipia (kallitype), con tonos sepia muy lindos y de gran gama tonal; la cianotipia, por su hermoso color azul y versatilidad para imprimir en distintos materiales; y, por último, el fotograbado que es muy complejo y delicado, pero con una bella estética”.
Por ello fundó hace varios años un estudio en donde utiliza procesos del siglo XIX para la producción de imágenes, con la finalidad de aportar una experiencia única a las obras.
“No todo es wet plate, utilizo métodos híbridos para crear impresiones con estos procesos haciendo uso de imágenes digitales. Esto es lo mejor de dos épocas”
Venecia a la vista
Fue esta visión, así como su sólida trayectoria, las credenciales que lo hicieron parte de los artistas que conforman el pabellón de Guatemala en la Bienal de Venecia 2026. Ahí, el país presenta Las invisibles, una exposición que aborda la identidad y la manera en la que se está perdiendo.
Este tema se manifiesta al dar visibilidad a las mujeres, casi en su totalidad de origen indígena, que a diario se dedican a elaborar a mano tortillas de maíz. Debido al calor y la humedad que implica, ellas no sólo han sufrido el desgaste de sus manos, al grado de ir perdiendo gradualmente sus huellas dactilares, también han visto desvanecerse sus tradiciones.
“[Yo] había sido parte de una selección de creadores desde hace un par de bienales, pero hasta este año se me dio la oportunidad de participar junto a otros dos artistas como Manuel Navichoc y Ana Lorena Núñez”, comenta Jorge Chavarría.
En el futuro cercano también espera continuar trabajando en series fotográficas que ha venido desarrollando parcialmente y quiere hacer crecer en número de imágenes, mismas que están relacionadas con la naturaleza, la entomología o la taxidermia.



















