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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
La tokenización de activos y la nueva infraestructura del mercado estadounidense
DTCC, NASDAQ y la SEC convierten lo que fue un experimento cripto en la nueva infraestructura tokenizada del mercado estadounidense: así es cómo bonos, acciones y fondos empiezan a negociarse sobre blockchain con respaldo legal pleno. La tokenización de activos del mundo real fue durante años una promesa técnica que rara vez pasaba de una mención en alguna conferencia de prensa. En 2026 ese estado cambió, y la infraestructura que sostiene al mercado estadounidense empezó a tokenizar en producción los valores que ya administra.
Claves de la nota
- El fondo BUIDL de BlackRock sumaba 2,523.9 millones de dólares al corte del 23 de julio de 2026.
- El mercado de activos tokenizados alcanzaba los 35,030 millones de dólares al corte del 23 de julio de 2026.
- El DTCC custodió activos por más de 114 billones de dólares en el año 2025.
Tokenizar un activo real consiste en llevar la propiedad —o una fracción de ella— sobre algo tangible o financiero a un token que vive en una blockchain. Ese activo puede ser un bono del gobierno, un edificio de oficinas, un fondo de inversión, una acción listada o una cartera de créditos corporativos. El token opera como un derecho legal sobre el activo subyacente, de modo que cuando cambia de manos la propiedad cambia con él, mientras la blockchain cumple una función acotada: actúa como registro público e inmutable de quién posee qué y reduce la cadena de intermediarios que verifican y reconcilian asientos. Con ello, las transacciones pueden liquidarse en minutos, frente al día hábil que exige hoy el mercado estadounidense y a los dos que todavía rigen en Europa hasta octubre de 2027. Vista así, la tokenización no es una moda tecnológica aplicada a las finanzas, sino una reingeniería del sistema de custodia y transferencia de propiedad, que apenas cambió desde los años setenta.
De la demostración a la infraestructura de Wall Street
El campo protagonizó paneles y documentos de estrategia mientras los proyectos concretos seguían siendo pequeños y aislados, más orientados a probar viabilidad técnica que a mover capital. El punto de quiebre llegó con la entrada de los grandes gestores. BlackRock abrió ese camino en 2024 con BUIDL —BlackRock USD Institutional Digital Liquidity Fund—, un vehículo de mercado monetario tokenizado y respaldado por deuda del Tesoro de corto plazo, con BNY Mellon como custodio y administrador y Securitize como agente de transferencia. El fondo, reservado a compradores cualificados, opera sobre ocho redes públicas y sumaba 2,523.9 millones de dólares al corte del 23 de julio de 2026, según rwa.xyz.
Franklin Templeton sostiene su propia apuesta con el token BENJI, que representa al Franklin OnChain U.S. Government Money Fund, lanzado en Stellar en 2021 y operativo desde entonces también en Ethereum, Solana y BNB Chain, entre otras redes. Ese fondo reunía 734.6 millones de dólares a ese mismo corte, mientras el conjunto de instrumentos de Tesoro de la plataforma Benji llegaba a 2,459 millones, según el mismo registro. El fenómeno excede a un emisor: de acuerdo con rwa.xyz, el mercado de activos tokenizados —sin contar stablecoins— alcanzaba los 35,030 millones de dólares al corte del 23 de julio de 2026, frente a menos de 7,000 millones a comienzos de 2025.
El DTCC entra en producción
Sobre esa base, y al mismo corte, Ethereum concentraba algo más del 44% del valor tokenizado, con 15,470 millones, la porción más alta entre todas las redes y casi el triple que BNB Chain, segunda con 5,230 millones. El salto se aprecia con nitidez en la deuda soberana, donde los bonos del Tesoro tokenizados valían 113.9 millones de dólares en enero de 2023, de acuerdo con CoinGecko, y llegaban a 15,920 millones al cierre de esta nota, el 23 de julio del corriente año, según rwa.xyz. En tres años y medio el segmento se multiplicó por más de ciento treinta, y todo ello antes de que la maquinaria central de Wall Street entrara en escena.
Si un hecho marca el paso de la prueba a la norma, es la decisión del DTCC de incorporar la tokenización a su arquitectura operativa. El 15 de julio de 2026 la entidad procesó las primeras operaciones reales con valores tokenizados en un entorno de producción, un ejercicio que describió como el mayor de su tipo por amplitud de casos de uso, clases de activos y participantes. El DTCC —Depository Trust & Clearing Corporation— compensa y liquida prácticamente todos los valores que se negocian en Estados Unidos, y su depositaria custodiaba activos por más de 114 billones de dólares en 2025. Cuando esa infraestructura se mueve, el mercado la acompaña.
Las bolsas toman posición regulatoria
En el ejercicio participaron más de treinta firmas, entre bancos, gestores, brokers y actores del mundo digital, con BlackRock, J.P. Morgan, Goldman Sachs, Vanguard y State Street junto a Nasdaq y la Bolsa de Nueva York. Las conversiones se realizaron sobre dos redes —Besu, privada del propio DTCC, y Canton, pública— y abarcaron pignoración de colateral, préstamo de valores, repos de Tesoro, compraventa y transferencia de acciones y flujos de margen de contraparte central. El servicio se construyó junto al DTCC Industry Working Group, que ya supera los cien miembros y socios. Tras el ensayo de julio, la entidad prevé el lanzamiento pleno del servicio para octubre de 2026.
Brian Steele, presidente de Clearing & Securities Services del DTCC, sostuvo que los activos tokenizados por la depositaria conservan las mismas protecciones al inversor, entitlements y derechos de propiedad que los valores tradicionales. Se trata de la infraestructura central del mayor mercado del mundo construyendo, en tiempo real, la arquitectura para que lo tokenizado conviva con lo tradicional. Hay que decir que el movimiento del DTCC no nació en el vacío. Su base es la carta de no acción que el staff de la SEC concedió a la depositaria el 11 de diciembre de 2025, que habilitó, por un plazo de tres años desde el lanzamiento del piloto, la tokenización de un conjunto acotado de activos líquidos: los componentes del Russell 1000, los ETF sobre índices principales y los bonos del Tesoro. Semanas después, el criterio regulatorio terminó de ordenar el terreno. En una declaración conjunta del 28 de enero de 2026, el staff de tres divisiones de la SEC ratificó que los valores tokenizados quedan sujetos a




















