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Efectos globales de los atentados del 11-S
Cuando se cumplen 25 años de los ataques terroristas contra Estados Unidos utilizando cuatro aviones comerciales secuestrados, un equipo de especialistas universitarios de distintas áreas analiza algunos de los efectos globales que han tenido aquellos mortíferos atentados y cómo ha cambiado el mundo.
Claves de la nota
- Docentes de la Universidad Europea analizaron las consecuencias globales a 25 años de los atentados del 11-S
- El 11 de septiembre se conmemora en Estados Unidos como el Patriot Day con homenajes solemnes
- Los atentados redefinieron la supervisión financiera, la seguridad aérea y el equilibrio entre libertad y seguridad
Para recordar a los miles de víctimas de los atentados terroristas del 11-S en 2001, el 11 de septiembre de cada año, se celebra en Estados Unidos, el Patriot Day (Día del Patriota), jornada de luto nacional y reflexión, durante la cual se guardan minutos de silencio, se hace lectura de nombres de los fallecidos, se colocan las banderas a media asta, entre otros homenajes solemnes.
Economía, derechos y libertades
Un cuarto de siglo después de aquellos atentados terroristas, considerados los más mortíferos de la historia, un grupo de profesores de distintas asignaturas académicas en la Universidad Europea, UE, (Universidad Europea) analizan a petición de EFE, algunos impactos de aquellos hechos y cómo han cambiado el mundo y la sociedad en distintos ámbitos.
Economía, derechos y libertades
“25 años después de los brutales atentados del 11 de septiembre de 2001, su impronta en la economía y en la política global sigue siendo profunda y multifacética”
, señala José Manuel Corrales, profesor de Economía, Empresa, Relaciones Internacionales y Comunicación en la Universidad Europea.
En opinión del profesor Corrales,
“aquellos ataques terroristas no solo alteraron la arquitectura de seguridad internacional, sino que redefinieron de manera duradera la relación entre mercados, Estados y ciudadanos”
“En Estados Unidos se vive una situación de mayor inseguridad, con una preocupante deriva autoritaria que afecta también a otros países de otras latitudes”
, añade.
En el ámbito económico y social,
“el 11-S aceleró tendencias preexistentes hacia una mayor integración de los riesgos geopolíticos en la toma de decisiones empresariales y financieras”
, de acuerdo con Corrales.
Este docente e investigador universitario explica que
“las cadenas globales de suministro comenzaron a incorporar criterios de resiliencia y seguridad, mientras que sectores como la aviación, los seguros y la logística experimentaron una transformación estructural marcada por mayores costes regulatorios y primas de riesgo”
Asimismo, el aumento del gasto público en defensa y seguridad consolidó el peso creciente del complejo industrial-militar en muchas economías desarrolladas, escapándose en algunas ocasiones del control regulatorio público, según este experto.
Corrales sostiene además que, en el plano financiero, uno de los impactos de los atentados del 11-S ha consistido en que
“se reforzaron los mecanismos de supervisión y control de capitales, especialmente en la lucha contra la financiación del terrorismo”
Añade que la incorporación de
“normativas más estrictas en materia de transparencia bancaria, identificación de clientes y cooperación internacional sentaron las bases de un sistema más vigilado, aunque también más burocratizado”
Pero este especialista considera que
“quizá el legado más controvertido”
“en el terreno de los derechos y libertades civiles”
A juicio de Corrales,
“la extensión de medidas excepcionales y restrictivas—desde la vigilancia masiva hasta la restricción creciente de ciertos derechos procesales— ha reconfigurado el equilibrio entre seguridad y libertad”
“En nombre de la prevención y la seguridad, se ha ampliado progresivamente el poder del Estado, a veces con escaso control democrático”
, enfatiza.
El profesor Corrales sostiene que
“en 2026, el verdadero balance de los atentados del 11-S sigue abierto”
Actualmente vivimos en
“un mundo más vulnerable, más consciente del riesgo, pero también tensionado entre la eficacia de seguridad y la preservación de unos valores liberales y democráticos que solo alcanzan a una minoría de países y que están en un preocupante retroceso global”
, señala.
En este sentido considera que
“los miedos, el autoritarismo y el populismo se han puesto de moda”
Psicología individual y social
Psicología individual y social
“El 11 de septiembre de 2001 no solo derrumbó dos torres, sino que también fracturó la sensación colectiva de seguridad”
, señala por su parte Mariola Fernández, doctora en Psicología y docente en la Universidad Europea.
Esta especialista enfatiza que
“millones de personas que vivieron aquellos atentados terroristas a través de las pantallas desarrollaron respuestas de estrés postraumático sin haber pisado la ciudad Nueva York, evidenciando el poder del trauma vicario (desgaste psicológico y emocional que se produce por la exposición indirecta al sufrimiento ajeno) en la era mediática”
La profesora Fernández añade que
“a nivel social, el miedo activó mecanismos primitivos de cohesión interna y rechazo al (individuo) diferente, disparando la islamofobia y redibujando las fronteras entre el ‘nosotros’ y el ‘ellos’. “La desconfianza se instaló en los espacios cotidianos.
Paradójicamente, sociedades que enarbolaban la libertad aceptaron la vigilancia masiva y las restricciones civiles”, asegura esta especialista.
“El miedo, cuando es colectivo, puede volverse el mejor aliado del autoritarismo”
, reflexiona, como conclusión.
Turismo y viajes
Turismo y viajes
“Los atentados del 11 de septiembre marcaron un antes y un después para el turismo mundial”
, señala José Serrano, vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Europea de Canarias (UE-C), doctor en Economía y Empresa, sociólogo y experto en Turismo.
Serrano considera que aquellos actos terroristas
“cambiaron radicalmente la seguridad aérea”
“controles más exhaustivos, mayores restricciones y una coordinación internacional que hoy asumimos como parte habitual del viaje”
“Pero su impacto fue más profundo: los atentados del 11-S modificaron la percepción del riesgo, condicionaron la elección de destinos y evidenciaron la enorme sensibilidad del turismo ante la inestabilidad geopolítica”
, de acuerdo con el especialista de la UE-C.
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