Escuchar esta nota
Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
Emprendedores inmigrantes clave en el ecosistema tecnológico de EE.UU.
El sueño de forjar una compañía en suelo estadounidense persiste como el norte para miles de fundadores globales. No obstante, la travesía actual exige navegar un entorno profundamente transformado frente a periodos previos. Las directrices migratorias de la actual administración han levantado muros más altos para quienes pretenden radicarse en el país, afectando incluso a creadores de startups y perfiles de alta especialización técnica.
Claves de la nota
- 59% de los unicornios en EE.UU. nacieron de fundadores extranjeros.
- 66% de los unicornios incluyen la contribución de la segunda generación de inmigrantes.
- Organizaciones de fundadores inmigrantes inyectan $5 billones en valor de mercado.
Sin embargo, mientras la narrativa oficial se inclina hacia el proteccionismo, los datos que emergen del corazón tecnológico narran una historia diferente. De acuerdo con un análisis reciente de la National Foundation for American Policy (NFAP), el 59% de los denominados unicornios en EE. UU. nacieron del ingenio de fundadores extranjeros. La cifra escala hasta un revelador 66% cuando se suma la contribución de la segunda generación de inmigrantes; hijos de inmigrantes nacidos en el país. En conjunto, estas organizaciones inyectan cerca de 5 billones de dólares en valor de mercado y sostienen una red masiva de empleabilidad, con un promedio de 833 empleos por compañía.
Impacto estructural de la genialidad migrante
Trascendiendo la mera estadística, estos indicadores permiten calibrar el impacto estructural que la genialidad migrante ejerce sobre la economía de Estados Unidos. En el núcleo de las corporaciones que hoy dominan el software, las fintech, la inteligencia artificial o la logística, brilla el esfuerzo de emprendedores que arribaron desde latitudes remotas, tras llegar a Estados Unidos como estudiantes internacionales o mediante vías migratorias para trabajadores cualificados.
Bajo esta óptica, la época actual plantea una paradoja ineludible. El mismo sistema que ahora endurece sus fronteras y restringe el flujo de mentes globales, continúa dependiendo de esa reserva de talento para preservar su hegemonía en innovación. Este debate cobra una relevancia crítica ante una carrera internacional por el capital intelectual que no da tregua.
Mientras naciones como Canadá y Reino Unido despliegan estrategias agresivas para seducir a creadores de startups, la comunidad inversora en EE. UU. advierte que clausurar el acceso a los fundadores foráneos podría frenar, a largo plazo, la gestación de nuevas compañías disruptivas en suelo estadounidense.
One Way Summit: Un puente entre fundadores e inversionistas
Precisamente en medio de ese escenario surgió One Way Summit, un encuentro impulsado por el fondo de capital de riesgo One Way Ventures para reunir a emprendedores inmigrantes con algunos de los principales inversionistas y referentes tecnológicos de Estados Unidos. La ciudad de San Francisco se prepara para albergar, durante las jornadas del 28 y 29 de octubre, la segunda entrega de este foro, donde se proyecta la concurrencia de más de un millar de protagonistas del sector.
El encuentro reunirá a artífices de startups, vehículos de inversión, entidades de aceleración y figuras prominentes que definen el pulso del ecosistema tecnológico global. Lejos de los convencionalismos de las conferencias tradicionales, esta iniciativa se consolida como un catalizador de vínculos estratégicos para aquellos fundadores decididos a establecer sus organizaciones en territorio estadounidense. Una propuesta de alto impacto para los emprendedores inmigrantes en un contexto donde el desembarco en el mercado norteamericano se ha tornado un desafío de creciente complejidad.
Entre los ponentes confirmados figuran Vinod Khosla, fundador de Khosla Ventures; Severin Hacker, cofundador y CTO de Duolingo; Cal Henderson, cofundador y ex CTO de Slack; Anna Makanju, vicepresidenta de Impacto Global de OpenAI; Immad Akhund, fundador y CEO de Mercury; Nicolas Dessaigne, socio general de Y Combinator; y Juan Pablo Ortega, cofundador de Rappi y Yuno.
El One Way Summit también incorporará una competencia internacional de pitch, organizada junto con Startup Grind, en la que las startups participantes serán nominadas por organizaciones del ecosistema emprendedor de distintos países. Entre ellas aparecen aliados como Latino Business Action Network (LBAN) y Pygma, una aceleradora enfocada en emprendedores latinoamericanos.
Para los fundadores de la región, el evento representa una oportunidad para acercarse a fondos de inversión y construir relaciones dentro del ecosistema estadounidense. Y, al mismo tiempo, refleja una realidad difícil de ignorar. Aunque las políticas migratorias han elevado las barreras de entrada, buena parte del capital de riesgo sigue convencido de que la próxima gran empresa estadounidense podría volver a ser creada por alguien que nació fuera del país.





















