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Estados Unidos: El Gran Socio Estratégico de Centroamérica
La creciente rivalidad entre Washington y Beijing, el proteccionismo comercial, la reorganización de las cadenas de suministro y el endurecimiento migratorio predefinen la relación de Centroamérica con su principal socio económico. Jorge Sahd, director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile, advierte que la región deberá fortalecer competitividad, infraestructura e institucionalidad para transformar su posición geográfica en una verdadera ventaja competitiva.
Claves de la nota
- El comercio con EE.UU. representa el 40.9% del PIB en Nicaragua y el 25.3% para Centroamérica y el Caribe en conjunto.
- El proteccionismo estadounidense y la fragmentación geopolítica marcan el contexto internacional para 2026.
- El nearshoring ofrece una oportunidad para que Centroamérica se integre a cadenas de suministro globales.
Centroamérica está entrando en una relación distinta con Estados Unidos. La cercanía geográfica permanece, los vínculos comerciales continúan siendo determinantes y Washington conserva un peso que China todavía está lejos de disputar en buena parte del istmo. Lo que cambia son las reglas bajo las cuales opera esa relación.
Riesgos y Oportunidades en el Nuevo Tablero Global
El informe Riesgo Político América Latina 2026, del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile (CEIUC), ubica la creciente presión de Estados Unidos y China entre los 10 principales riesgos. El documento describe un escenario internacional más fragmentado, con Washington reforzando su seguridad económica hemisférica y tratando de contener la expansión de Beijing, mientras China profundiza comercio, inversión y financiamiento en la región.
Para Centroamérica, sin embargo, el punto de partida es inequívoco. “Estados Unidos es un socio insustituible” en el corto y mediano plazo, sostiene Jorge Sahd, director del CEIUC y coeditor del informe, en entrevista con Forbes Centroamérica. Medido como la suma de exportaciones e importaciones respecto del PIB, el comercio con Estados Unidos equivale a 40.9% del producto en Nicaragua; 36.7% en Honduras; 23.1%, en Costa Rica; 20.1%, en El Salvador, y 14.4%, en Guatemala. Para Centroamérica y el Caribe en conjunto, alcanza 25.3% del PIB, frente a 5.2% correspondiente al intercambio con China. En esta medición agregada, el comercio con Estados Unidos equivale a 4.9 veces el registrado con China.
La fotografía contrasta con Sudamérica, donde el avance chino ha sido sustancialmente mayor. El informe señala, por ejemplo, que cerca del 40% de las exportaciones chilenas se dirige hacia China, lo mismo que el 32% de las brasileñas y 30% de las peruanas. Sahd lo resume de esta manera: “Una cosa es aumentar el intercambio comercial con China, pero Estados Unidos sigue siendo el gran socio estratégico de Centroamérica”.
Un Socio Más Proteccionista y Transaccional
Ese nivel de integración representa una fortaleza, pero también una exposición. En 2025, Estados Unidos impuso un arancel general de 10% a buena parte de América Latina. Para 2026, el informe recoge un contexto caracterizado por menor crecimiento global, fragmentación geopolítica, incertidumbre comercial y un incremento sostenido de los costos del comercio internacional.
Para Sahd, el proteccionismo estadounidense no debe interpretarse como una anomalía temporal. “La gran pregunta es cómo Centroamérica puede manejar esta política exterior […] más transaccional, más condicional y por lo tanto más impredecible”. Y añade: “Diversificar mercados no significa desacoplarse a Estados Unidos, sino cómo yo reduzco la dependencia y por lo tanto el riesgo frente a un país que hoy día es más transaccional”.
El desafío ocurre, además, en una región que continúa creciendo por debajo de lo necesario para cerrar sus brechas estructurales. El informe recoge una proyección del FMI de crecimiento latinoamericano de entre 2.2% y 2.4% en 2026, frente a un crecimiento mundial cercano al 3.2%, y atribuye parte de esa diferencia a baja productividad, inversión insuficiente, débil dinamismo tecnológico y problemas institucionales. “El problema no es que crezcamos poco, o es que nos acostumbramos como América Latina a crecer poco”. Para el experto, la agenda pendiente no es desconocida: capital humano, productividad, inversión, estabilidad, instituciones y certeza jurídica. Más que inventar una nueva agenda, dice, es preciso implementar una “de manera urgente”.
La Promesa del Nearshoring y la Competitividad Regional
Esa debilidad estructural convive con una oportunidad excepcional. La pandemia dejó al descubierto el nivel de dependencia que las cadenas internacionales de suministro habían acumulado respecto a China. Desde entonces, la búsqueda de proveedores cercanos, mercados aliados y rutas logísticas más resilientes ha elevado el atractivo potencial de América Latina.
El informe identifica la proximidad geográfica con Estados Unidos, el potencial energético, los recursos estratégicos, las capacidades agrícolas, los servicios digitales y los ecosistemas emprendedores entre los atributos que podrían reposicionar a la región frente a los inversionistas. Centroamérica parte con una ventaja evidente: está cerca del mayor mercado del continente y buena parte de sus países posee acuerdos comerciales con Estados Unidos.
Pero Sahd advierte: “Los capitales no solamente eligen a los países por su cercanía geográfica, son necesarias también condiciones de base. ¿Qué es lo que ocurre con el capital humano? ¿Qué es lo que ocurre con la infraestructura, con la logística? Ahí es donde debe avanzar Centroamérica “si de verdad quiere integrarse a las cadenas de suministro”. La competencia entre Washington y Beijing puede amplificar esa oportunidad.
La pregunta es si Centroamérica podrá dejar de ser vista principalmente como corredor migratorio y territorio estratégico de seguridad para convertirse también en plataforma de manufactura, logística, conectividad y servicios. Estados Unidos el `Gran socio´ en un nuevo tablero global “Hay que avanzar en pensar fuera de la caja; qué podemos ofrecer a Estados Unidos que no sea parte de la relación tradicional”, plantea Sahd. Entre las posibilidades menciona energía, logística, conectividad y cooperación en seguridad.
Remesas: El Otro Vínculo Clave
Existe otro canal mediante el cual cualquier modificación de la política estadounidense puede transmitirse rápidamente hacia las economías centroamericanas: la migración.




















