Escuchar esta nota
Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
FUNDES advierte que la sostenibilidad no debe verse como una carga costosa, sino como una herramienta práctica para reducir gastos en agua y energía, responder eficientemente a los compradores y asegurar la continuidad del negocio.
En América Latina, las exigencias ambientales, sociales y de gobernanza de las grandes empresas están redefiniendo las compras corporativas, dejando fuera a los proveedores que no miden su impacto.
FUNDES advierte sobre la urgencia de adoptar prácticas sostenibles para evitar pérdidas de contratos y reducir costos operativos.
Esta advertencia responde a que, en un entorno donde los grandes compradores exigen cada vez más transparencia a su cadena de suministro, la sostenibilidad se transformó en un requisito comercial directo. Hoy, las pymes que carecen de datos claros sobre su desempeño ESG (por sus siglas en inglés) corren el riesgo inminente de quedar fuera de licitaciones estratégicas.
De acuerdo con el análisis del Carbon Disclosure Project (CDP) y consultoras globales de sostenibilidad sobre cadenas de suministro sostenibles, más del 70 % de la huella de carbono y de los riesgos operativos de una gran empresa provienen de sus proveedores.
David Hernández, Gerente de Crecimiento y Alianzas de FUNDES, señala que “en la organización ven a diario cómo pymes con un gran producto o servicio pierden valiosas oportunidades de negocio o enfrentan barreras para integrarse a nuevas cadenas de valor, simplemente por no contar con información clara sobre su desempeño ambiental, social y de gobernanza”.
Para las pymes, incorporar criterios ESG ofrece ventajas operativas inmediatas, entre las que destacan el cumplimiento de los estándares mínimos requeridos por corporaciones multinacionales para acceder a nuevos contratos, la optimización en el uso de electricidad, agua y materiales que genera ahorros directos en la estructura de costos, y la capacidad de responder con datos verificables ante auditorías de proveedores o solicitudes de información de sus compradores.
Para una pequeña o mediana empresa, iniciar este recorrido no requiere de presupuestos elevados ni de procesos complejos. Inicia con un decisión que no tiene costo. El proceso puede comenzar con un diagnóstico básico que identifique los temas ambientales, sociales y éticos más críticos para la operación y para sus clientes clave.
Posteriormente, se deben establecer metas cortas y medibles mediante acciones inmediatas, como reducir el desperdicio de insumos, formalizar políticas de salud y seguridad laboral o establecer códigos éticos de conducta.
Finalmente, resulta fundamental reportar con transparencia eligiendo un formato de reporte de sostenibilidad sencillo y adaptado al giro específico del negocio para demostrar los avances ante clientes, bancos y aliados.




















