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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
Un consorcio liderado por Google probará durante 30 meses en el Atlántico Norte un sistema para evitar las estelas de condensación, responsables de aproximadamente un tercio del impacto climático de la aviación, según explicaron sus promotores.
Claves de la nota
- Consorcio liderado por Google invertirá 5.8 millones de euros en el proyecto “Operation Blue Skies”.
- El programa se desarrollará durante 30 meses en el corredor del Atlántico Norte.
- Las estelas de condensación son responsables de un tercio del impacto climático de la aviación.
El proyecto, denominado “Operation Blue Skies”, también cuenta con la participación de la organización Contrails.org y el proveedor británico de servicios de navegación aérea NATS. Tiene el objetivo de “reducir una parte del impacto climático” del transporte aéreo, una operación que tendrá un costo de 5 millones de libras (5,8 millones de euros).
Reducción del Impacto Climático Aviación
El consorcio “Operation Blue Skies”, liderado por Google y con la participación de Contrails.org y NATS, busca reducir el impacto climático de la aviación probando un sistema para evitar las estelas de condensación. Este proyecto, con una inversión de 5,8 millones de euros, se desarrollará durante 30 meses en el Atlántico Norte para mitigar los efectos del transporte aéreo.
¿Qué son las estelas de condensación?
Las estelas de condensación son nubes que se forman cuando el vapor de agua de los motores de las aeronaves se condensa alrededor de partículas de hollín. En ciertas condiciones atmosféricas, estas estelas pueden contribuir significativamente al calentamiento global, siendo responsables de aproximadamente un tercio del impacto climático de la aviación.
Alcance y Pruebas de “Operation Blue Skies”
El programa “Operation Blue Skies” se desarrollará durante 30 meses en el Atlántico Norte, en el espacio aéreo de Shanwick, una zona que concentra el 5 % del calentamiento global por estelas. Contempla al menos dos pruebas operativas de cuatro meses cada una, desviando un pequeño porcentaje de los 10.000 vuelos anuales para evitar zonas sensibles a la formación de estelas.
Para el director de sostenibilidad de NATS, Jan Jopson, “la descarbonización de la aviación requerirá diversas soluciones, y comprender el papel de las estelas de condensación es fundamental en este proceso”.
Inteligencia Artificial para la Mitigación
La propuesta de “Operation Blue Skies” utiliza inteligencia artificial para prever las regiones atmosféricas donde es más probable que se formen estelas persistentes. Google desarrollará modelos de IA y usará imágenes de satélite para predecir y verificar las estelas, mientras que NATS coordinará las operaciones y la seguridad. Esto permitirá cambios en las rutas sin alterar significativamente las operaciones habituales.
“Estas predicciones permitirán a las tripulaciones y a los controladores introducir cambios específicos en las rutas sin alterar de forma significativa las operaciones habituales”, explicó durante la mesa redonda el responsable técnico de Google para la operación, Paul Hodgson.
El proyecto busca escalar las pruebas realizadas con aerolíneas individuales, como American Airlines, para demostrar que la mitigación de las estelas puede integrarse eficazmente en la gestión diaria del tráfico aéreo.
“Al combinar la ciencia de vanguardia con la experiencia operativa, podemos empezar a generar la evidencia práctica necesaria para determinar si esto podría contribuir significativamente a reducir el impacto climático global de la aviación”, añadió Jopson.
Colaboradores y Financiación del Proyecto
El consorcio de “Operation Blue Skies” cuenta con Contrails.org, el Imperial College London y la Universidad de Cambridge para analizar resultados y el impacto climático. El Met Office aportará predicción meteorológica. El proyecto es cofinanciado por socios del sector y el Departamento de Transporte británico mediante el programa ATI, con una contribución en especie de Google UK de 1,6 millones de euros.
Google UK también participa, aportando 1,4 millones de libras (1,6 millones de euros) en especie, cubriendo investigación, ingeniería e infraestructura informática sin coste económico directo para el proyecto.





















