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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
La empresa North American Blue Energy Partners será la intermediaria en la relación petrolera entre Estados Unidos y Venezuela.
Claves de la nota
- Washington se hace con 65 mil millones de barriles de petróleo de las reservas venezolanas según datos de la OPEP.
- El acuerdo contempla concesiones por 100 años de 17 yacimientos petrolíferos otorgadas a la empresa NABEP.
- Se prevé una inversión de 100 mil mdd en infraestructura y el pago de 200 mil mdd en regalías durante los primeros 25 años.
Washington se hace con 65 mil millones de barriles de petróleo de las reservas venezolanas que totalizan más de 303 mil millones de barriles según la OPEP.
La inseguridad jurídica y la inestabilidad siguen siendo parte del escenario venezolano tras casi ocho meses de la captura de Nicolás Maduro.
A pesar de la influencia de Washington sobre Caracas no hay certidumbre, fuera de la coyuntura actual.
Incertidumbre marca el acuerdo petrolero entre EE.UU. y Venezuela
El anuncio del acuerdo petrolero entre EE.UU. y Venezuela calificado como histórico por Donald Trump genera dudas. La falta de claridad sobre su rango legal y las bases jurídicas mantiene la incertidumbre entre los economistas y especialistas en la materia sobre el futuro energético.
El anuncio de un acuerdo calificado como “histórico” por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha dejado más dudas que certezas.
Para el economista venezolano, Omar Zambrano, es fundamental la variable de estabilidad política para generar confianza en la inversión que requiere el país sudamericano.
Zambrano conversó con Forbes Centroamérica, además de cuestionar a North American Blue Energy Partners (NABEP), la empresa que luce como protagonista de este acuerdo, no tiene claro sobre que base se sostiene el anuncio:
“No sabemos qué rango legal tiene este acuerdo, si es con contratos petroleros que va a otorgar Petróleos de Venezuela ( PDVSA), si es un acuerdo país a país, si es un Tratado”.
En un documento emitido el pasado 31 de agosto por la Casa Blanca, Washington reitera el control de 65 mil millones de barriles de las reservas petroleras de Venezuela:
“El acuerdo, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, otorga al gobierno de Estados Unidos poderosos derechos de gobernanza, propiedad económica y un convenio de compra garantizada a bajo costo a un nuevo actor petrolero privado de Venezuela, que será la segunda compañía petrolera privada más grande del mundo en términos de reservas”.
Esa compañía privada avalada por el gobierno estadounidense es NABEP, liderada por Alejandro Betancourt.
Según reseña EFE, las cuentas de Betancourt están siendo investigadas en Suiza aunque sin una acusación formal.
El empresario emergió durante el mandato de Hugo Chávez (1999-2013) a través de Derwick Associates de Venezuela S.A., para construir plantas destinadas a apaciguar una crisis eléctrica que persiste aún en suelo venezolano.
“Más allá de los cuestionamientos públicos que hay sobre Betancourt, de escándalos de corrupción en el pasado, tiene una empresa petrolera, que actúa solamente en Venezuela.
Es extraño, que sea el socio privado de un acuerdo tan grande, siendo una empresa sin experiencia, sin capital y sin tecnología”, apunta el también profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Según el escrito emitido por la Casa Blanca, NABEP ha recibido el otorgamiento, por parte de las autoridades interinas de Venezuela, de concesiones, por 100 años, de 17 yacimientos petrolíferos.
A su vez NABEP otorgaría a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria de 35%.
También entrega el derecho de compra, al costo de producción, 20% de lo que se extraiga de yacimientos actuales y futuros operados por la compañía que lidera Betancourt.
Como contraparte se menciona que esta empresa invertirá 100 mil mdd en infraestructura petrolera y el pago de 200 mil mdd en regalías, los primeros 25 años.
Según el boletín estadístico anual 2026 de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Venezuela tiene en su poder las mayores reservas de crudo del mundo con 303.701 millones de barriles, seguido de Arabia Saudita e Irán con 267.200 millones de barriles y 208.600 millones de barriles, respectivamente.
El aval oficial y las reacciones legales
Desde la Asamblea Nacional de Venezuela y con el respaldo de distintas figuras del ámbito jurídico, se analizan los alcances del convenio energético. Diversos expertos cuestionan la legalidad de las concesiones a largo plazo frente a la normativa vigente en el país sudamericano.
Desde la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría oficialista, y presidida por Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, se aprobó un proyecto de acuerdo en “Respaldo al Convenio Energético Binacional entre la República Bolivariana de Venezuela y los Estados Unidos de América.
Según el presidente del Legislativo venezolano: “este acuerdo esta basado en la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos que ustedes (diputados) votaron el pasado mes de enero, que contempla unas formas de relacionamiento económicos y productivos”.
En su cuenta en X, el abogado y profesor de Derecho Constitucional y Administrativo, José Ignacio Hernñandez, escribió: “Ningún gobierno de Venezuela puede otorgar concesiones petroleras por cien años.
Las concesiones se extinguieron el 1 de enero de 1976.
La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos solo permite celebrar contratos de servicio petrolero (CPP) con PDVSA, bajo ciertas condiciones”.
Las autoridades venezolanas han dicho que este acuerdo no viola la soberanía del país sudamericano a pesar de los cuestionamientos hechos por distintas figuras del ámbito jurídico de ese país.
Zambrano se refiere al peso que tiene la confianza en materia económica: “La credibilidad es probablemente la piedra angular de que las decisiones funcionen.
No es solamente la letra de la ley la que importa, sino quién la está aplicando.
Venezuela necesita ese refrescamiento institucional que abra las puertas al deseo de cambio que la gente expresa”.
El tema no parece ignorado por Estados Unidos, incluso se menciona dentro del documento emitido el pasado 31 de agosto por la Casa Blanca: “Esta privatización e inversión sin precedentes en el sector energético venezolano es un paso clave en el plan de tres fases de estabilización, reconstrucción y transición democrática de la Administración Trump”.
Otro economista venezolano y exdiputado de la Asamblea Nacional, José Guerra, le dijo a Forbes Centroamérica que, “el acuerdo significa un cambio fundamental en la relación de Venezuela con el petróleo y con los Estados Unidos.
Para Venezuela significa explotar una riqueza que está en el subsuelo que de otra manera no puede ser explotada porque no tiene el capital, el financiamiento ni la tecnología.
Para Estados Unidos es una ganancia en muchos aspectos”.
Al igual que Zambrano, Guerra considera que la incerti





















