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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
Honduras posee 1,9 millones de hectáreas de coníferas, con un potencial de crecimiento de 1,9 millones de metros cúbicos anuales. Sin embargo, la industria de aserradero primario del país requiere un máximo de 800.000 metros cúbicos por año, lo que indica un desaprovechamiento del recurso.
Claves de la nota
- La industria de aserradero primario en Honduras requiere un máximo de 800.000 metros cúbicos anualmente.
- Incendios, tala ilegal y plagas afectan entre 60.000 y 70.000 hectáreas de bosques cada año.
- Aserradero Sansone perdió 800.000 metros cúbicos de pino en 2015 por la plaga del gorgojo descortezador.
Los bosques hondureños enfrentan desafíos significativos, ya que los incendios forestales, la tala ilegal y las plagas afectan anualmente entre 60.000 y 70.000 hectáreas. Esta situación genera un fuerte impacto en la industria maderera, según fuentes oficiales y la principal empresa del sector.
Desafíos de la Industria Maderera Honduras
La industria maderera Honduras se ve gravemente afectada por la destrucción de sus bosques, causada principalmente por incendios forestales y el cambio de uso del suelo para actividades como la siembra de café, que no es apta para el pino. Estos factores, sumados a las plagas, comprometen la sostenibilidad y el futuro del sector en el país centroamericano.
“La destrucción del bosque que se ha dado en Honduras es por incendios forestales y por cambio de suelo, no es posible en un bosque de conífera sembrar café porque la calidad del suelo para el pino es muy pobre”
Así lo afirmó Remo Memoli, gerente general del Aserradero Sansone, una empresa establecida en 1957. En 2015, solo la plaga del gorgojo descortezador provocó a Sansone, propietaria de unas 50.000 hectáreas, pérdidas por 800.000 metros cúbicos de madera de pino, una cifra que duplicó los cortes del año anterior.
En este contexto, Honduras prácticamente ha dejado de exportar madera. A pesar del panorama, Memoli considera que un manejo adecuado del bosque podría asegurar un futuro prometedor, dado que el suelo boscoso, incluyendo coníferas y latifoliados, representa el 55 % del territorio nacional, que abarca 112.492 kilómetros cuadrados.
Impacto de la Tala Ilegal y la Corrupción
La tala ilegal representa un problema persistente para la industria maderera Honduras, sumándose a la ganadería extensiva y el cambio climático como factores de destrucción forestal. Esta actividad ilícita no solo causa pérdidas económicas directas a las empresas, sino que también socava los esfuerzos de conservación y manejo sostenible de los recursos naturales del país.
Los bosques también sufren por la ganadería extensiva y la tala ilegal, además del cambio climático, que según Memoli, “han provocado los países sumamente industrializados”. Solo este año, Sansone ha sufrido el robo de alrededor de 1.000 metros cúbicos de madera, una cantidad “bastante significativa” para una empresa que cosecha unos 20.000 metros por año.
El gerente denunció que existen industriales que “compran producto de procedencia ilegal”. Para detener este ilícito, Memoli cree que se necesita una mayor presencia de la Policía, del Instituto de Conservación Forestal (ICF) y de la Procuraduría General de la República, entre otras autoridades.
Un funcionario de un organismo internacional, que solicitó mantener su identidad en reserva, informó a EFE que “la tala ilegal está ocurriendo sobre todo en bosques ejidales, que son propiedad de las alcaldías, y parques nacionales”. Añadió que “Eso está generando un impacto altamente negativo en lo que antes fue el Movimiento Cooperativo Forestal”.
Producto de esta actividad ilegal, han surgido numerosos aserraderos en los últimos años en los sectores de Talanga y Guaimaca, en el departamento de Francisco Morazán, los cuales “que podrían ser ilegales”. Esto se derivó, en parte, de “un erróneo plan de manejo de 100 hectáreas“ implementado por el Gobierno que presidió Juan Orlando Hernández (2014-2022).
“Un cortador ilegal puede ganar hasta 10.000 lempiras (370 dólares) en una noche, mientras que la Policía del sector donde se producen los cortes, recibe una paga de seis veces más”
La misma fuente indicó que la tala ilegal representa un problema para el Instituto de Conservación Forestal, en parte porque dentro del organismo “hay funcionarios que torpedean las iniciativas de su titular para poner un alto a la ilegalidad”.
“Eso fue como abrir la puerta de par en par, porque legalmente en cuatro días podías cortar en menos de 100 hectáreas, de las que se pueden sacar cinco camiones de madera, lo que significa un negocio altamente rentable”
Según la fuente, los taladores ilegales llegan instruidos a los bosques, cortan rápidamente los árboles, y luego otros individuos los trasladan a camiones que los llevan a aserraderos clandestinos. Esto ocurre, “lo peor, con la complicidad de la Policía, que también cobra por ver y dejar pasar”.
Perspectivas y Potencial Forestal
A pesar de los graves desafíos que enfrenta la industria maderera Honduras, el país aún posee un vasto potencial forestal que, con un manejo adecuado y una lucha efectiva contra la ilegalidad, podría revertir la situación actual. La clave reside en la implementación de políticas claras y la erradicación de la corrupción que facilita la explotación indiscriminada de los recursos naturales.
El panorama forestal de Honduras, aunque no es del todo favorable, tiene un futuro halagador si se maneja el bosque debidamente. La vasta extensión de suelo boscoso del país ofrece una base sólida para la recuperación y el desarrollo sostenible de la industria, siempre y cuando se aborden los problemas estructurales y de gobernanza.





















