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Perú confirma su ingreso al Escudo de las Américas con Marco Rubio
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, confirmó este jueves que su país formará parte del Escudo de las Américas, la coalición contra el crimen organizado transnacional impulsada por Donald Trump tras el encuentro que mantuvo en el Palacio de Gobierno con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
Claves de la nota
- La presidenta peruana Keiko Fujimori confirmó que su país formará parte del Escudo de las Américas.
- El puerto de Chancay superó los 500.000 contenedores movilizados y US$3.600 millones en intercambios.
- Marco Rubio cerró en Lima una gira sudamericana que incluyó también a Colombia y Ecuador.
Perú formalizó su incorporación al Escudo de las Américas, la coalición impulsada por Estados Unidos para enfrentar al crimen organizado transnacional, en una decisión que fortalece la cooperación en seguridad, pero que también introduce una nueva variable en el complejo equilibrio que Lima mantiene entre Washington y Pekín.
El anuncio fue confirmado durante la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien cerró en Lima una gira sudamericana que incluyó también Colombia y Ecuador.
Los tres países ocupan posiciones estratégicas en las rutas del narcotráfico y tienen gobiernos dispuestos a estrechar su coordinación con la administración de Donald Trump.
La presidenta peruana, Keiko Fujimori, sostuvo que la adhesión permitirá actuar con mayor rapidez frente a organizaciones criminales que operan a través de las fronteras.
Entrar al Escudo de las Américas nos va a permitir muchas cosas, entre ellas obtener información
Afirmó la mandataria después de reunirse con Rubio en el Palacio de Gobierno.
Según explicó, los mecanismos de coordinación facilitarán una respuesta más directa entre las policías, las agencias de inteligencia y los sistemas judiciales de los países participantes.
El argumento inmediato es difícil de discutir.
Perú atraviesa una severa crisis de seguridad, marcada por el avance de la extorsión, los secuestros, los asesinatos por encargo y las organizaciones vinculadas con el narcotráfico.
A ello se suma su papel dentro de la producción regional de coca y las conexiones de las redes criminales con países vecinos.
Fujimori citó como ejemplo la localización en Bolivia de un integrante de la banda Los Pulpos, operación en la que información proporcionada por el FBI permitió coordinar acciones entre las autoridades bolivianas y peruanas.
La presidenta también evocó la cooperación antidrogas desarrollada con Estados Unidos durante la década de 1990.
Su mensaje fue que Perú no ingresa en un terreno completamente desconocido, sino que intenta recuperar una relación de seguridad que en otros momentos produjo resultados concretos.
Qué significa entrar al Escudo de las Américas
El Escudo de las Américas fue creado por la administración Trump como una plataforma de coordinación contra los carteles de la droga y otras organizaciones criminales transnacionales.
Su diseño contempla intercambio de inteligencia, cooperación judicial y asistencia entre los Estados participantes para localizar y desmantelar redes delictivas.
La iniciativa expresa, además, un cambio en el lenguaje de Washington.
Estados Unidos ya no aborda al narcotráfico únicamente como un problema policial o de salud pública, sino como una amenaza de seguridad hemisférica que puede requerir capacidades militares, vigilancia tecnológica y operaciones coordinadas.
Para Perú, la adhesión puede traducirse en mayor acceso a información, entrenamiento, tecnología y cooperación operativa.
También refuerza el vínculo con agencias estadounidenses como el FBI y la DEA.
Pero el alcance efectivo de la coalición dependerá de cuestiones todavía abiertas: qué información compartirán sus integrantes, bajo qué protocolos podrán actuar y cuáles serán los límites jurídicos para una eventual participación estadounidense en operaciones realizadas dentro de los países miembros.
El mecanismo tampoco reúne a todas las piezas centrales del mapa regional.
Brasil y México, dos países fundamentales por su tamaño y por el peso de sus organizaciones criminales, permanecen fuera de la coalición.
Esa ausencia puede limitar el alcance de una arquitectura que pretende combatir redes cuya principal ventaja consiste, precisamente, en moverse entre distintas jurisdicciones.
La otra agenda de Marco Rubio
La seguridad explica la visita, pero no agota su dimensión geopolítica.
Rubio llegó a un país donde China es desde hace más de una década el principal socio comercial y donde las compañías de capital chino ocupan posiciones relevantes en minería, energía e infraestructura.
El símbolo más visible de esa presencia es el puerto de Chancay, controlado en un 60% por la estatal china Cosco Shipping Ports.
Concebido como una conexión directa entre Sudamérica y Asia, el terminal se ha convertido en una de las inversiones chinas más estratégicas de América Latina.
Durante su primer año de operaciones comerciales, Chancay superó los 500.000 contenedores movilizados y canalizó intercambios por unos US$3.600 millones, según datos difundidos por representantes chinos.
El puerto no solo reduce tiempos de navegación hacia Asia: también puede reorganizar rutas logísticas regionales y aumentar el peso de Perú como puerta de entrada y salida para el comercio sudamericano.
Washington observa esa expansión con una mezcla de preocupación comercial y cautela estratégica.
Rubio ha cuestionado los proyectos promovidos por compañías vinculadas con el Partido Comunista Chino, a los que acusa de generar riesgos para la transparencia, los marcos regulatorios y la seguridad de los datos.
Frente a ese modelo, el secretario defendió la inversión privada estadounidense como una alternativa más abierta y compatible con los intereses de seguridad del hemisferio.
En Lima, sin embargo, evitó confrontar directamente con China o plantear una exigencia pública para que Perú revise su relación con Pekín.
Su mensaje fue más amplio: Estados Unidos volverá a considerar a América Latina como una prioridad efectiva de política exterior.
Lo que pasa en Sudamérica, Centroamérica y en el Caribe tiene un impacto directo sobre Estados Unidos
Afirmó.
Y agregó que no se trata de una prioridad retórica, ni simbólica, ni ceremonial, sino real.
Perú busca equilibrio, no una ruptura





















