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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
El pago de intereses por concepto de financiamiento afecta a las economías centroamericanas, específicamente a Costa Rica, El Salvador y Panamá. El país canalero aspira a mantener el grado de inversión y Guatemala podría recuperarlo en las próximas calificaciones soberanas de Moody’s Ratings.
Claves de la nota
- Costa Rica destina 40% de su presupuesto de 10,800 millones de dólares al pago de deuda en 2027.
- Panamá y El Salvador destinan cerca del 17% de su presupuesto al pago de intereses.
- Moody’s Ratings califica a Panamá en Baa3 y a Costa Rica en Ba2.
Los costos de financiamiento consumen gran parte de los ingresos de los países de Centroamérica. En el caso de Panamá y El Salvador, destinan cerca del 17% de su presupuesto para el pago de intereses, mientras que Costa Rica supera el 20%, según el vicepresidente de Moody’s Ratings, Jaime Reusche.
Grado de inversión: el desafío fiscal centroamericano
Las economías de Costa Rica, El Salvador y Panamá enfrentan un espacio fiscal muy limitado debido a retos en la recaudación, lo que impide cubrir todas las prioridades nacionales. Estos países destinan una parte significativa de sus presupuestos al pago de intereses por financiamiento, con Costa Rica superando el 20% y Panamá y El Salvador cerca del 17%.
En los tres países [Costa Rica, El Salvador y Panamá] el espacio fiscal está muy limitado porque en todos los casos hay un reto sobre la recaudación. Los ingresos del Estado son limitados, y debido a eso, no alcanza para todas las prioridades que tienen”.
En conversación con Forbes Centroamérica, Reusche analiza la situación de las naciones que cubre. Los ingresos del Estado son limitados, y debido a eso, no alcanzan para todas las prioridades que tienen.
De acuerdo con los proyectos de presupuesto del año fiscal 2027, para el pago de la deuda que incluye tanto amortización como intereses, Costa Rica tiene destinado el 40% —10,800 millones de dólares (mdd) estimados—, y Panamá el 30.8%, equivalente a 5,496 mdd. En el caso de El Salvador, previo a la publicación de esta nota, no se había presentado oficialmente su presupuesto anual.
Para el analista de la calificadora de riesgo, los presupuestos pueden significar un punto de partida de a dónde se dirige la economía, pero en la práctica son una guía fiscal menor. La experiencia con algunos países es que no se ejecuta de acuerdo con lo previsto, y durante el año hay constantes reacomodos. Tampoco repercute en las calificaciones de riesgo.
Manejo fiscal y calificaciones de riesgo
La calificación de riesgo soberano de Moody’s actualmente sitúa a Panamá en Baa3, en la frontera del Grado de Inversión, mientras que Costa Rica está en Ba2 y El Salvador en B3, ambos en Grado Especulativo. Panamá y El Salvador han implementado correcciones en su manejo fiscal para reducir el déficit y reordenar las prioridades de gasto.
En este momento la calificación de riesgo soberano de Moody’s tiene a Panamá en Baa3, a Costa Rica en Ba2 y a El Salvador con B3. Los canaleros se ubican en la frontera del Grado de Inversión, mientras los dos últimos en Grado Especulativo.
Según Reusche, Panamá y El Salvador han corregido el manejo fiscal. La administración de José Raúl Mulino tuvo que aplicar medidas “bastante difíciles” para reducir el déficit fiscal y ahora el reto es que esa disciplina se pueda mantener para asegurar una disminución constante de la deuda con relación al Producto Interno Bruto (PIB).
En el caso de El Salvador, aunque no hubo un cambio de gobierno, hay una ruptura en cómo se venía manejando el presupuesto; se ha producido un reordenamiento de las prioridades del gasto, apuntando más a la inversión pública y conteniendo el gasto corriente.
Cuando el experto de Moody’s se refiere a Costa Rica explica:
“La recaudación tributaria con respecto al PIB viene cayendo, reflejando un ambiente deflacionario que ha golpeado mucho los ingresos del gobierno. Puede que se dé un punto de inflexión en el manejo fiscal donde se tienen que reforzar esos ingresos para poder contener el déficit de tal manera que no se desborde”.
La valoración del sector privado y la innovación
El sector privado en Centroamérica y República Dominicana muestra un buen desempeño, sin preocupaciones significativas para la industria financiera, según Rene Medrano, gerente de Calificaciones de Moody’s Local. Se destaca el desarrollo de Costa Rica en el sector de Fondos y la innovación de El Salvador en el mercado de activos digitales, incluyendo la tokenización, como formas de financiamiento y atracción de inversión.
Forbes Centroamérica pudo conversar con Rene Medrano, gerente de Calificaciones de Moody’s Local, quien analiza el dinamismo económico y los marcos regulatorios en Centroamérica y República Dominicana. Considera que la industria financiera de la región tiene un buen desempeño y que no hay ningún país que les preocupe.
Medrano destaca el desarrollo de Costa Rica en el sector de Fondos:
“En ese país tenemos cerca de 100 Fondos calificados, hay de varias naturalezas: Fondos Inmobiliarios, Fondos de Renta Fija, Fondos de Renta Variable, Fondos de Desarrollo. Es un ejemplo, y creo le tenemos que prestar atención al resto de los países”.
El analista de Moody’s Local hizo un recorrido por las fortalezas de cada una de las naciones. En el caso de El Salvador, apuntó al mercado de activos digitales no solo como una forma de que el sector privado logre financiamiento, sino como una forma de atracción de inversión extranjera.
Añade el experto que:
“Son plataformas que en esencia replican lo que la Bolsa de Valores hace en otros países con la diferencia de que la representación del Título que emiten es digital y eso es lo que se conoce como tokenización. Es un mercado que está cobrando impulso”.
Los países avanzan a un ritmo distinto en diversos ámbitos. En el caso de Panamá, este país lidera los estándares tras adoptar progresivamente a Basilea III (conjunto de normas dirigidas a mitigar riesgos del sistema financiero).
“Siempre se habla que hay espacio para mejorar los marcos regulatorios que gobiernan los mercados de valores”, comenta Medrano.
Cree que a pesar de las dificultades del contexto internacional, los países están logrando destacar y superar diversos desafíos.
El impacto de los conflictos globales y la visión empresarial
Los conflictos mundiales, como los enfrentamientos en el Medio Oriente, repercuten en las economías centroamericanas, provocando aumentos en la gasolina, el transporte e insumos básicos. Esto obliga a los gobiernos a implementar medidas fiscales, como subsidios, mientras luchan por consolidar sus cuentas fiscales.
Los analistas dejan ver cómo los conflictos mundiales, por ejemplo, los enfrentamientos en el Medio Oriente, terminan golpeando las economías. El aumento de la gasolina, del transporte e insumos básicos, llevan a los gobiernos a tomar medidas fiscales, con subsidios, para minimizar el efecto en los ciudadanos,
“mientras continúan en una batalla por consolidar sus cuentas fiscales”, dice Reusche.
En la región existen dos países que se encuentran en la frontera que capta la atención de los inversionistas: Guatemala espera salir del Grado Especulativo con su calificación Moody’s Ba1 y avanzar al Grado de Inversión. Panamá trata de no caer y perder el propio.
El sector empresarial espera una valoración positiva para Panamá. Durante el evento Inside LatAm: Panamá 2006, llevado a cabo en la capital canalera, el presidente de la junta directiva de Copa Holding, Stanley Motta, dijo:
“Yo diría, sin duda, que debemos mantener el grado de inversión, no solamente por lo que lo está haciendo el gobierno para enderezar las cosas. Es importante lo que está haciendo la nación, pero es también importante qué es lo que está haciendo la empresa privada”.
El empresario puso como ejemplo la bancarización y las soluciones de pago digital que están dinamizando la economía del país. La calificación soberana tiene una revisión c





















