Escuchar esta nota
Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
Panamá y la transición a la electromovilidad
El país es uno de los mercados más dinámicos de la región en materia de movilidad sostenible, por ello se convierte en un lugar de interés para los vehículos eléctricos, perfilándose como un escenario clave en la región con la atracción de empresas para seguir trazando un futuro más limpio.
Claves de la nota
- Panamá incrementó un 120% su infraestructura de carga eléctrica alcanzando más de 200 estaciones.
- Las ventas de vehículos eléctricos en el país crecieron un 70% entre 2023 y 2025.
- La Ley 295 de 2022 otorga 0% de arancel a la importación de autos eléctricos.
Astara, una multinacional que ofrece soluciones integrales de movilidad y servicios relacionados con el sector automotriz, llega a Panamá, convirtiendo a Volvo Cars en un socio estratégico.
Después de una operación global que comercializó en 2025 más de 220,000 vehículos y generó ingresos cercanos a los 5,000 millones de euros, elige a Panamá como un punto medular para iniciar su expansión en Centroamérica.
Infraestructura de carga e incentivos fiscales
En la última década, Panamá ha dado pasos significativos hacia la adopción de tecnologías limpias. Según datos de la Autoridad para la Innovación Gubernamental (AIG), el país ha incrementado su infraestructura de carga eléctrica en un 120% en los últimos cinco años, alcanzando más de 200 estaciones de recarga a nivel nacional.
Este crecimiento se ha visto reforzado por políticas gubernamentales que ofrecen incentivos fiscales para la importación de vehículos eléctricos y la reducción de emisiones.
La Ley 295 de 2022 en la nación canalera, señala 0% de arancel a la importación para vehículos 100% eléctricos, así como la exoneración total del pago de placa de circulación por un período de cinco años, y tanto centros comerciales, oficinas y proyectos inmobiliarios, deben destinar un 15% de sus estacionamientos de forma preferencial para los autos eléctricos.
Un mercado en crecimiento en Centroamérica
La Asociación de Distribuidores de Automóviles de Panamá (ADAP) reporta que las ventas de unidades eléctricas crecieron un 70% entre 2023 y 2025, consolidándose como un líder regional en la adopción de movilidad limpia. De esta manera, Panamá no sólo se convierte en un mercado atractivo, sino en un caso de estudio para otras naciones de la región.
Según estimaciones de la ADAP, el mercado eléctrico podría alcanzar un 10% de participación en las ventas totales hacia 2027, consolidando al país como referente regional.
“Hemos elegido a Panamá como punto de entrada por su estabilidad, conectividad, relevancia logística y condición de hub regional. El Canal de Panamá y las zonas francas facilitan la distribución eficiente de vehículos y repuestos a lo largo de toda la región”
menciona Jorge González, Chief Operating Officer (COO) de Astara Latam, en entrevista con Forbes Centroamérica.
Para González el objetivo es claro:
“desarrollar una operación sólida en Panamá y utilizarla como base para incorporar progresivamente nuevas oportunidades en Centroamérica. A medida que aumente el volumen y la escala de nuestras operaciones, crecerá también nuestro impacto económico a través de empleo directo e indirecto, actividad en las redes comerciales y de posventa, logística, proveedores locales, servicios profesionales y desarrollo del ecosistema automotor”
La meta, según Ignacio Enciso, CEO de Astara, es alcanzar un 15% de market share y liderar el mercado eléctrico de lujo, reafirmando el compromiso con la electrificación en el país.
La experiencia de Astara en Latinoamérica supone un modelo que permite combinar escala regional con una gestión profundamente local.
“Ese mismo enfoque será el que aplicaremos en Centroamérica”
señala González.
“La llegada a Panamá no debe entenderse como una inversión puntual, sino como una apuesta estratégica de largo plazo, ya que nuestras actividades se miden por la capacidad financiera, operativa y de distribución que ponemos al servicio de las marcas”
Según González, la entrada de Astara en Panamá, debe entenderse como parte de la operación latinoamericana ya consolidada, con una facturación aproximada de 2,900 millones de dólares (MDD) anuales en la región.
Además de ser parte medular de la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENME), que especifica que de un 10% a 20% de la flota total de autos privados en el país debe ser eléctrica; de un 25% a 40% de las ventas anuales de vehículos privados deberán corresponder a tecnologías eléctricas y del 25% al 50% de la conversión hacia flotas eléctricas debe ocurrir dentro de las entidades del sector público.
Una parte fundamental de incorporar estos vehículos al mercado panameño, según González, es la incorporación tecnológica, de datos, digitalización, nuevas soluciones de movilidad flexibles y personalizadas, además de acompañar tanto a fabricantes como a clientes en el proceso de la electrificación.
“Nuestro objetivo es contribuir a acelerar la penetración de tecnologías de menores emisiones, avanzar en la digitalización de la experiencia de cliente y desarrollar operaciones cada vez más eficientes”
enfatiza.
Además de ofrecer conectividad tanto aérea como marítima, Panamá proyecta un crecimiento económico, que de acuerdo con la CEPAL, tendrá un incremento del PIB alrededor del 4.5% en 2026,
“lo cual genera confianza; sin contar que en los últimos años, el país ha captado inversiones en sectores como energía, logística y servicios financieros”
refiere el COO.
“Panamá en un laboratorio regional de innovación sostenible, donde la electrificación automotriz se integra con la estrategia nacional de transición energética”





















