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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
Inteligencia artificial en El Salvador transforma el aprendizaje escolar
El Salvador está ampliando el uso de inteligencia artificial (IA) en su sistema educativo público mediante una reforma que ya alcanza cerca de 1.000 escuelas y que busca transformar la enseñanza de materias fundamentales como lectura y matemáticas.
Claves de la nota
- El programa comenzó en 2024 con un proyecto piloto en apenas diez centros educativos públicos.
- Se espera que aproximadamente 500.000 estudiantes se beneficien de esta transformación en los próximos años.
- Antes del inicio de la reforma, siete de cada diez niños no podían leer y comprender un texto sencillo a los diez años.
Una reforma educativa respaldada por el Banco Mundial incorpora tutores virtuales, seguimiento del aprendizaje en tiempo real y herramientas de apoyo docente.
La iniciativa, que comenzó con diez escuelas en 2024, busca beneficiar a unos 500.000 estudiantes y fortalecer las habilidades que demandará el mercado laboral.
La iniciativa, respaldada por el Banco Mundial, incorpora tutores basados en IA, plataformas digitales que permiten identificar dificultades de aprendizaje y herramientas de seguimiento para los docentes.
El proyecto comenzó en 2024 con un programa piloto en apenas diez centros educativos.
A mediados de 2025 había llegado a unos 200 establecimientos y, según información publicada por el Banco Mundial este 12 de octubre, actualmente alcanza alrededor de 1.000 escuelas.
Durante los próximos años se espera que aproximadamente 500.000 estudiantes de centros públicos se beneficien de esta transformación.
¿Cómo funciona la tecnología en el aula?
La apuesta tiene también una dimensión económica: mejorar las competencias de los futuros trabajadores en un país donde numerosas empresas enfrentan dificultades para encontrar personal con las habilidades que necesitan.
Para el Banco Mundial, el capital humano constituye un factor determinante para el crecimiento y la productividad.
Por ello, la modernización educativa salvadoreña combina nuevas tecnologías con prácticas pedagógicas, evaluación continua y capacitación docente. ¿Cómo funciona la inteligencia artificial en las aulas salvadoreñas? En el Centro Escolar Organización de los Estados Iberoamericanos, ubicado en Santa Tecla, a las afueras de San Salvador, estudiantes de sexto grado ya utilizan herramientas digitales para realizar ejercicios de lectura y matemáticas.
Las actividades están alineadas con el currículo nacional y cuentan con el acompañamiento de un tutor virtual basado en inteligencia artificial.
A diferencia de una plataforma que simplemente entrega respuestas, esta herramienta utiliza preguntas orientadoras y pistas progresivas para ayudar a los estudiantes a resolver los ejercicios por sí mismos.
Al mismo tiempo, el sistema permite que los profesores observen en tiempo real los avances y dificultades de cada alumno.
Mediante paneles de seguimiento y alertas, los docentes pueden identificar qué estudiantes necesitan atención adicional y cuáles están alcanzando los objetivos de aprendizaje.
El objetivo es adaptar el acompañamiento educativo a las necesidades individuales, sin sustituir la función del maestro.
Luis Gustavo Escalante Santillana, docente de sexto grado del centro educativo de Santa Tecla, explicó al Banco Mundial que estas herramientas facilitan la detección temprana de brechas educativas.
Según el profesor, cada estudiante necesita un tipo de apoyo diferente y disponer de información más precisa permite dedicar más tiempo a quienes requieren acompañamiento.
La IA también está integrada en herramientas destinadas a mejorar la fluidez lectora, evaluar conocimientos y apoyar la planificación pedagógica.
De diez escuelas a una reforma de alcance nacional
Uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es la velocidad con la que se está ampliando.
En aproximadamente dos años, el programa pasó de un proyecto piloto en diez centros educativos a una implementación que se extiende por cerca de un millar de establecimientos.
Pero la estrategia no consiste únicamente en distribuir dispositivos o contratar soluciones tecnológicas existentes.
De acuerdo con el Banco Mundial, El Salvador conformó un equipo propio de desarrolladores que trabajó con socios del sector privado para crear herramientas educativas basadas en IA, disponibles en español y adaptadas a las necesidades del sistema educativo nacional.
Esto permite que las aplicaciones respondan a los contenidos curriculares y a los objetivos específicos de aprendizaje, en lugar de depender exclusivamente de plataformas genéricas.
El Banco Mundial también participa en el proceso mediante asistencia para alinear las herramientas con criterios pedagógicos, estándares curriculares y mecanismos de evaluación.
La iniciativa cuenta, además, con financiamiento del organismo a través de un préstamo por resultados, un instrumento que vincula los desembolsos al cumplimiento de avances previamente establecidos.
Este esquema busca relacionar los recursos destinados a la reforma con la ejecución de sus objetivos.
La capacitación de docentes y directivos constituye otro de sus componentes, considerando que la incorporación de tecnología no garantiza por sí sola mejores resultados educativos.
El desafío de mejorar las capacidades estudiantiles
La incorporación de inteligencia artificial responde a problemas estructurales que afectan al sistema educativo salvadoreño.
Según las cifras citadas por el Banco Mundial, antes del inicio de la reforma siete de cada diez niños del país no podían leer y comprender un texto sencillo a los diez años.
Además, alrededor del 40 % de los jóvenes no completaba la educación secundaria y uno de cada cuatro no estudiaba ni trabajaba.
Estos indicadores reflejan dificultades que trascienden las aulas y condicionan las oportunidades de empleo, el nivel de ingresos y el desarrollo productivo.
La reforma busca actuar sobre habilidades esenciales como la comprensión lectora, las matemáticas, el pensamiento crítico y la resolución de problemas.
La premisa es que el dominio de estas competencias durante los primeros años de formación constituye una condición necesaria para el desarrollo posterior de habilidades más complejas.
Desde una perspectiva económica, mejorar la calidad del aprendizaje también puede ampliar las posibilidades de que los jóvenes accedan a empleos de mayor productividad.
El planteamiento adquiere relevancia en un m





















