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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
El impacto climático del fenómeno El Niño
América Latina apuesta por inteligencia artificial, drones, sensores y riego inteligente para proteger las cosechas y el suministro de alimentos ante El Niño. Los efectos del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) de 2026-2027 comienzan a manifestarse en distintas partes del mundo.
Claves de la nota
- El fenómeno climático El Niño impactará los sistemas agrícolas globales entre los años 2026 y 2027
- La FAO distribuyó semillas resistentes a la sequía en Centroamérica durante el período de 2023 y 2024
- EcoScience Lab y Tecnológico de Monterrey impulsan microorganismos para proteger cultivos frente al estrés hídrico
En algunas regiones, este fenómeno climático puede provocar lluvias intensas e inundaciones; en otras, puede desencadenar sequías. Sin embargo, independientemente de dónde se presente El Niño, sus drásticas alteraciones del clima tienen consecuencias importantes para los sistemas agrícolas y las cadenas de suministro de alimentos.
En América Latina, la principal región exportadora de alimentos del mundo, científicos, gobiernos y emprendedores están aunando recursos y conocimientos para evaluar cómo mitigar los efectos del ENOS sobre los agricultores y determinar si la tecnología agrícola, conocida como AgTech, puede ofrecer una respuesta.
El Niño, causado por variaciones en los vientos y las temperaturas superficiales del océano Pacífico, tiene efectos complejos e impredecibles sobre millones de personas en todo el mundo, especialmente aquellas que viven en las zonas tropicales y subtropicales.
En América Latina, suele provocar lluvias intensas en el sur, en países como Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, mientras que las naciones del norte, como Colombia, Venezuela y los países de Centroamérica, suelen experimentar condiciones más secas. A medida que aumenta la temperatura del planeta, los episodios del ENOS se vuelven más extremos.
Se espera que el de este año sea uno de los más intensos registrados, hasta el punto de que algunos lo han denominado un “súper El Niño”.
“Aunque El Niño es un fenómeno natural, el cambio climático está amplificando sus efectos. Esto hace que los fenómenos extremos sean aún más difíciles de predecir y convierte las amenazas a la seguridad alimentaria y a los medios de subsistencia en un motivo de seria preocupación”.
explica Tarisai Kanyepi, investigadora sénior de la Vicerrectoría de la Universidad de las Naciones Unidas en Europa.
La tecnología agrícola es fundamental para mitigar los efectos
Aunque el ENOS puede provocar desastres naturales, como inundaciones e incendios forestales, sus efectos sobre los sistemas agrícolas también pueden afectar indirectamente a millones de personas al desestabilizar el suministro de alimentos y la seguridad económica.
“La tecnología agrícola es fundamental para ayudar a mitigar los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos derivados de El Niño y del cambio climático”
afirmó Kanyepi. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha identificado varias medidas que los agricultores pueden comenzar a implementar para protegerse frente a episodios del ENOS cada vez más intensos.
Monitoreo y herramientas digitales en el campo
El primer paso consiste en identificar y monitorear los riesgos. Esto permite a los agricultores adaptar sus procesos productivos mediante acciones como retrasar las siembras, elegir cultivos resistentes a la sequía o asegurar reservas adicionales de agua.
“El monitoreo debe realizarse a diferentes escalas”
señaló Diego Esteban Hernández Valenciano, director de Bee Harvest, una empresa especializada en la digitalización integral de la agricultura. El directivo explicó que los efectos de El Niño se manifiestan en distintos niveles y que cada uno requiere tecnologías específicas para monitorearlos.
A escala regional, la información satelital y los datos climáticos globales permiten identificar tendencias generales. A escala local, las estaciones meteorológicas pueden registrar la temperatura y la humedad. En las explotaciones agrícolas, los sensores permiten medir variables como la humedad y la estructura del suelo, mientras que los drones pueden analizar plantas individuales y detectar diferencias entre cultivos dentro de un mismo terreno.
“La verdadera ventaja aparece cuando podemos combinar toda esta información —datos satelitales, información climática, drones, sensores y características del suelo— para entender no solo que existe un problema, sino también por qué está ocurriendo y qué zonas del terreno deben priorizarse”
explicó Hernández.
Biotecnología e innovación en cultivos
La FAO también ha señalado el potencial de las soluciones AgTech que buscan desarrollar cultivos más resistentes a los fenómenos meteorológicos extremos mediante técnicas de bioingeniería.
“Este tipo de variedades puede proporcionar a los cultivos una mayor capacidad para soportar condiciones adversas, como los periodos de sequía o las temperaturas extremas, reduciendo su impacto sobre la producción”
afirmó Hernández.
EcoScience Lab, que forma parte del programa de incubación Tec Startups de la universidad Tecnológico de Monterrey, en México, trabaja en una solución similar. La empresa ha desarrollado microorganismos que crecen junto a las plantas en los campos agrícolas, liberan nutrientes, fortalecen los cultivos frente al estrés asociado al clima y aceleran la conversión del CO₂ en carbono orgánico e inorgánico.
Según Adolfo Nicolás Angeles Govea, fundador de EcoScience Lab, esta tecnología
“permite que los cultivos soporten condiciones meteorológicas extremas al inducir en las plantas factores de resistencia al estrés hídrico, la salinidad y las temperaturas extremas”
Al mismo tiempo, los microorganismos mejoran la estructura del suelo y facilitan el secuestro de carbono orgánico e inorgánico en él,
“capturando gases que provocan el cambio climático”
La FAO también destacó que la distribución de semillas tolerantes a la sequía en Centroamérica antes del episodio de El Niño de 2023-2024 contribuyó a reducir la presión que la escasez de agua ejercía sobre el abastecimiento de alimentos de los hogares. Sin embargo, Hernández reconoció que estas soluciones tienen limitaciones.
En particular, si la agricultura depende de unas pocas variedades de cultivos modificadas mediante ingeniería, puede perder las ventajas que ofrece la diversidad genética.
“La diversidad genética también es una forma de resiliencia, porque distintas variedades pueden”




















