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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
José Toro Hardy analiza la estrategia petrolera y energética
El economista y exmiembro del Directorio de PDVSA sostiene que la nueva estrategia de Washington hacia el sector petrolero venezolano responde a intereses energéticos y geopolíticos, advierte sobre la falta de transparencia en el manejo de los ingresos derivados del crudo y plantea que Venezuela podría convertirse en uno de los principales centros energéticos para la economía digital.
Claves de la nota
- Los ingresos derivados del petróleo venezolano superan los US$13.000 millones bajo supervisión de Estados Unidos.
- Chevron ha llevado su producción en Venezuela casi a trescientos mil barriles diarios de crudo pesado.
- Las inversiones petroleras estimadas tras una recuperación institucional oscilarían entre $100,000 millones y $150,000 millones.
La escena energética global transita una nueva etapa, en la que Venezuela ha vuelto a ocupar un lugar estratégico. Mientras la guerra en Medio Oriente mantiene bajo presión rutas críticas como el estrecho de Ormuz, la inteligencia artificial acelera la demanda global de energía y Washington muestra un cambio significativo en su estrategia hacia el mercado petrolero venezolano. En este contexto, surgen interrogantes de peso sobre la administración de los ingresos derivados del crudo.
Para el economista y exmiembro del Directorio de Petróleos de Venezuela (PDVSA), José Toro Hardy, este cambio responde a una lógica eminentemente estratégica.
“Cada vez que en el pasado ha habido conflictos en el Medio Oriente, el mundo ha volteado la mirada hacia Venezuela. Porque nosotros somos el país del mundo con las mayores reservas probadas de petróleo. Sin embargo, nuestra producción es muy pequeña. Y probablemente los Estados Unidos en este momento, al tratar de liberar las sanciones que existía, está tratando de estimular que aumente la producción petrolera de Venezuela”.
La flexibilización de las licencias emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha permitido la reactivación de inversiones y operaciones petroleras internacionales, en un contexto donde Estados Unidos busca fortalecer su seguridad energética y reducir la exposición a la volatilidad de otras regiones productoras.
Más allá del incremento de la producción petrolera, uno de los temas que comienza a generar mayor debate en Washington es el destino de los recursos generados por las exportaciones de crudo venezolano.
Uno de los debates que ha cobrado mayor relevancia en Washington gira precisamente en torno al destino de los ingresos generados por el petróleo venezolano. El pasado 4 de agosto, el congresista demócrata Robert Garcia, miembro de mayor rango del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, anunció la ampliación de una investigación sobre el papel de los Departamentos del Tesoro, Estado y Energía en la administración de esos recursos. Según el legislador, los ingresos derivados del petróleo venezolano ya superarían los US$13.000 millones, mientras persisten cuestionamientos sobre el destino de esos fondos, la transparencia en su manejo y los mecanismos de supervisión ejercidos por el Congreso. La investigación también solicita información detallada sobre los acuerdos suscritos con las autoridades venezolanas, la venta de petróleo venezolano por parte de la Administración Trump y las comunicaciones mantenidas con compañías como Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Continental Resources, Vitol y Trafigura.
Durante la conversación con Forbes Centroamérica, Toro Hardy aseguró que existe una importante falta de información sobre el manejo de esos fondos. “Los venezolanos no lo sabemos, como tampoco lo saben en los Estados Unidos”.
Según explicó, desde el 3 de enero hasta julio Venezuela exportó cerca de 80 millones de barriles de petróleo, cuyos ingresos habrían sido depositados en una cuenta controlada por el Departamento del Tesoro estadounidense.
“Esos fondos han entrado a una cuenta controlada por el Departamento del Tesoro. Entiendo que es una cuenta que está en el Citibank en Nueva York. Y esos fondos están controlados, pueden ser movilizados solo con la firma del Departamento del Tesoro”.
Sin embargo, advierte que todavía no existe claridad sobre el destino final de esos recursos. “Los venezolanos no sabemos en qué se ha utilizado ese fondo. Lo único que sabemos son los volúmenes que se han exportado porque lo informa a los Estados Unidos. Pero tampoco los Estados Unidos nos está informando de adónde han ido a parar esos fondos”.
Para el economista, el Congreso estadounidense comienza ahora a ejercer una mayor supervisión sobre este tema. “Es muy importante, es necesario que aquí haya una claridad absoluta en el manejo de estos fondos. Y pareciera que el Congreso de los Estados Unidos está empezando a actuar sobre la materia”.
Chevron y la nueva geografía del petróleo venezolano
Toro Hardy considera que la posición actual de Chevron no es producto del azar. Recuerda que la petrolera estadounidense fue una de las pocas compañías internacionales que permaneció en Venezuela después de la reforma de la Ley de Hidrocarburos impulsada durante el gobierno de Hugo Chávez. “Entre las empresas que aceptaron está Chevron y por lo tanto Chevron ha contado con una posición muy ventajosa en Venezuela a lo largo de los últimos años”.
Esa permanencia hoy le permite incrementar su producción mientras otras compañías apenas comienzan a evaluar un eventual regreso.
“Chevron está aumentando su producción, la ha llevado casi a trescientos mil barriles diarios, pero es prácticamente la única empresa que hasta el momento ha aumentado la producción”.
Además, explicó que las refinerías de Chevron fueron diseñadas precisamente para procesar el tipo de crudo pesado venezolano.
A ello se suma una ventaja logística significativa. Durante los años de sanciones, buena parte del petróleo venezolano terminó exportándose hacia China. “Nuestro petróleo, debido a las sanciones, no estaba yendo a los Estados Unidos, estaba yendo a China, un mercado extremadamente desventajoso para Venezuela, porque es muy lejano, los fletes son muy altos y tenemos que vender con gran descuento”.
Por ello sostiene que el mercado estadounidense continúa siendo el destino más favorable para el crudo venezolano.
“En este momento, lo que queremos es vender la mayor cantidad posible de petróleo en el mercado más ventajoso para nosotros, que es los Estados Unidos”.
La inteligencia artificial abre una oportunidad inédita
Más allá del petróleo, Toro Hardy cree que Venezuela podría desempeñar un papel decisivo en la economía digital.
Su tesis parte de un elemento simple: la inteligencia artificial necesita enormes cantidades de energía y agua para alimentar y refrigerar grandes centros de datos.
En ese escenario, considera que pocos países cuentan con ventajas comparables. “Venezuela presenta como pocos países del mundo oportunidades gigantescas para la inteligencia artificial”.
Durante la entrevista explicó que el país reúne simultáneamente petróleo, gas natural, generación hidroeléctrica, potencial solar y abundantes recursos hídricos.
“No hay otro lugar estratégico más importante, al menos en todo el hemisferio occidental, que esa confluencia entre el río Orinoco y el río Caroní para la instalación de grandes data centers, que tienen ahí toda la generación de energía que pueden requerir y todo el agua que puedan requerir”.
Incluso imagina una infraestructura energética mucho más amplia. “En la represa del Guri, que es la segunda o tercera represa más grande del mundo, yo me imagino paneles solares, islas con paneles solares flotando, generando también energía solar”.
Por ello insiste en cambiar la manera como tradicionalmente se concibe el potencial del país.
“A mí no me gusta hablar de una Venezuela petrolera, yo suelo hablar de una Venezuela energética”.
Sin institucionalidad no habrá recuperación económica
No obstante, Toro Hardy advierte que ninguna oportunidad económica podrá consolidarse sin una reconstrucción institucional.
Considera indispensable recuperar la democracia, fortalecer la independencia de los poderes públicos y ofrecer plena seguridad jurídica a las inversiones.
“Nosotros necesitamos volver a la democracia. Necesitamos un poder ejecutivo, legislativo y judicial absolutamente independientes. Necesitamos la más absoluta seguridad jurídica respecto a los contratos y respecto a la propiedad privada”.
A su juicio, una vez culminado ese proceso podrían llegar inversiones petroleras estimadas entre $100,000 millones y $150,000 millones, acompañadas por una profunda recuperación del sistema eléctrico nacional.
“El efecto multiplicador de ese conjunto de inversiones le deben abrir a Venezuela unas oportunidades extraordinarias en el futuro”.
Al mirar el panorama geopolítico, Toro Hardy recuerda que Venezuela fue durante décadas uno de los proveedores de petróleo más confiables del planeta. “Históricamente Venezuela siempre había sido considerado como el abastecedor de petróleo más seguro y confiable del mundo”.
Y sostiene que ese potencial continúa despertando el interés de las principales potencias.
“Teniendo ese historial de abastecedor seguro y confiable, teniendo tan grandes reservas de petróleo, es lógico que países como China o que otros países, y particularmente los Estados Unidos, tengan particular interés en las potencialidades energéticas y petroleras de Venezuela”.
Sin embargo, concluye que la decisión final depende del propio país.
“Somos los venezolanos los que estamos obligados en este momento a completar la tarea en el sentido de devolver, reconstruir la seguridad jurídica que siempre caracterizó a Venezuela”.





















