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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
Mientras el mundo se encuentra en medio de una crisis global, con conflictos geopolíticos que resuenan hasta el estrecho de Ormuz, Centroamérica se enfrenta a su propio desafío económico: mantener el crecimiento en un contexto de alta informalidad laboral y brechas de productividad.
Claves de la nota
- Centroamérica crecerá un 4% en 2026, liderada por Nicaragua con un 4,5% y Panamá con 4,4%.
- La CEPAL prevé que la economía de América Latina y el Caribe crecerá un 2,2% en 2026.
- El deterioro comercial por conflictos geopolíticos podría restar entre 0,9% y 2,4% al PIB regional.
CEPAL: Centroamérica crece un 4% frente a los retos geopolíticos existentes
En una entrevista exclusiva con Forbes Centroamérica, Ramón Padilla, jefe de Unidad de Desarrollo Económico de la CEPAL, destacó que Centroamérica crecerá un 4% en 2026, superando el promedio latinoamericano. Sin embargo, advirtió que este dinamismo convive con un desafío estructural: la informalidad laboral y las desigualdades en la productividad.
El informe indica que la economía regional crecería un 2,2% en 2026, después de expandirse un 2,4% en 2025, y registraría una recuperación parcial hasta el 2,5% en 2027.
De confirmarse estas proyecciones, América Latina y el Caribe completaría cinco años con un crecimiento promedio cercano al 2,3%, una tasa insuficiente para elevar de manera sostenida el ingreso por habitante, cerrar las brechas de desarrollo y ampliar significativamente los espacios de política.
El informe señala que existen economías que mantendrían un crecimiento relativamente dinámico y otras que continuarían enfrentando un crecimiento bajo:
- Nicaragua 4,5%
- Panamá 4,4%
- Guatemala 4,0%
- El Salvador 3,9%
- Costa Rica 3,7%
- Honduras 3,5%
El conflicto en el Medio Oriente, en particular en el estrecho de Ormuz, también preocupa a los economistas de la región. “El deterioro en la balanza comercial podría restar entre 0.9% y 2.4% del PIB centroamericano, dependiendo del comportamiento del petróleo”, explicó Padilla.
A pesar de los desafíos, CEPAL anticipa que Centroamérica será la subregión de mayor crecimiento en América Latina durante los próximos años, impulsada por el consumo interno, las remesas y la exportación de servicios.
“La región ha logrado preservar importantes avances en materia de estabilidad macroeconómica, pero esa estabilidad debe convertirse en una plataforma para crecer más y mejor. Para superar la trampa de baja capacidad para crecer necesitamos elevar la inversión y la productividad y, al mismo tiempo, avanzar hacia una formalización productiva que fortalezca las capacidades de las personas y de las empresas, amplíe la protección social y genere más empleos formales de calidad”, señaló el Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs.
De acuerdo al informe de la CEPAL, la inflación permanecería contenida, aunque su convergencia hacia las metas será más lenta. El choque de precios reciente se ha concentrado principalmente en la energía y los fertilizantes, con una transmisión a los alimentos más limitada que en episodios anteriores.
No obstante, los mayores costos energéticos podrían retrasar nuevas reducciones de las tasas de política monetaria. En este escenario, la CEPAL subraya la importancia de preservar la credibilidad monetaria y utilizar activamente las herramientas macroprudenciales para mitigar los riesgos financieros.
Informalidad
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), presentó su informe anual Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026. Crecimiento y productividad en un contexto de alta informalidad: limitantes y desafíos para impulsar la formalización productiva en la región. Desde Santiago de Chile, se llevó a cabo una conferencia virtual, en la cual Forbes Centroamérica estuvo presente.
El informe demuestra que la informalidad es un problema laboral y que representa una restricción estructural que limita la capacidad de las economías para transformar el crecimiento en aumentos sostenidos de productividad, inversión y empleo de calidad.
La informalidad es, a la vez, una consecuencia del bajo crecimiento y uno de los mecanismos que perpetúan la trampa de baja capacidad para crecer.
Padilla señaló: “La informalidad es un problema estructural en Centroamérica. Aunque las tasas de desempleo no son alarmantes, una gran parte de la gente trabaja en el sector informal, con baja productividad y sin acceso a la seguridad social.”
El análisis presentado en el informe muestra que el crecimiento eleva la productividad tanto en el sector formal como en el informal, pero sus efectos son más intensos, rápidos y persistentes en el primero.
Las empresas formales tienen una mayor capacidad para aprovechar economías de escala, incorporar innovación, acceder al financiamiento y acumular capacidades productivas. Por ello, cuanto mayor es el peso de la informalidad, menor es la capacidad del crecimiento para generar mejoras permanentes de productividad.
Formalización productiva: una estrategia integral para crecer más y mejor
La formalización productiva permitiría mejorar la calidad del empleo, ampliar la protección social y reducir desigualdades, así como aumentar la capacidad de las economías para convertir el crecimiento en avances sostenidos de productividad, ampliar el espacio de las políticas públicas y consolidar procesos de transformación productiva que sostengan tasas más altas de crecimiento a largo plazo.
Las reformas regulatorias o los incentivos administrativos aislados y requiere de coherencia y complementariedad entre las políticas laborales, fiscales, financieras y de desarrollo productivo.
“Uno de los retos para la región sigue siendo las finanzas públicas”, señaló Padilla.
La región se encuentra en una encrucijada, capaz de crecer a buen ritmo, pero necesitada de reformas para convertir ese crecimiento en desarrollo inclusivo y sostenible.





















