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La Crisis Alimentaria en Honduras: Un Problema Estructural
Unos 1,8 millones de personas en Honduras enfrentan una crisis alimentaria severa, una cifra que podría ascender a 2,2 millones para el cierre de 2026. Esta situación es atribuida por el Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional a una combinación de pobreza, sequía, baja productividad agrícola y otros factores económicos y climáticos.
Claves de la nota
- 1.8 millones de hondureños enfrentan una crisis alimentaria, cifra que podría elevarse a 2.2 millones para 2026.
- Las remesas familiares representan cerca del 27% del PIB de Honduras, mitigando el colapso económico.
- Diez de los 18 departamentos del país sufren una crisis alimentaria aguda por sequía y altos costos.
El Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional, adscrito al Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), ha identificado que la crisis alimentaria que afecta al país es resultado de una compleja interacción de pobreza, sequía y baja productividad agrícola, sumados a otros factores económicos y climáticos.
Esta entidad advierte que la inseguridad alimentaria es de naturaleza “estructural, no coyuntural”, y se agrava por el hecho de que 6,4 millones de habitantes ya viven en condición de pobreza en una nación con aproximadamente 10 millones de habitantes.
Factores que Agravan la Inseguridad Alimentaria
Christian Manzanares, investigador del Observatorio, detalló que la actual crisis alimentaria es la consecuencia de una acumulación de “choques” experimentados en los últimos años. Entre estos se incluyen la pandemia de la covid-19, la ocurrencia de fenómenos climáticos extremos, el incremento sostenido de los precios internacionales, la persistente baja productividad agrícola y una marcada dependencia de factores externos.
Honduras es un país susceptible y vulnerable al tema geopolítico, temas de guerras de otros países en otros continentes vienen a afectar lo que es la seguridad alimentaria de la población hondureña.
Esta declaración fue realizada por Manzanares durante el Simposio ‘Escenario de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de Honduras’.
Aunque las remesas familiares han jugado un papel crucial, representando cerca del 27 % del producto interno bruto (PIB) y evitando un colapso económico mayor en los hogares, no han logrado frenar el avance de la inseguridad alimentaria.
El investigador también alertó sobre la alta dependencia de estos recursos, lo que representa una vulnerabilidad significativa ante posibles cambios en la política migratoria de Estados Unidos, el principal país de origen de las remesas que recibe Honduras.
Sequía y Altos Costos Agravan la Crisis
Diez de los 18 departamentos de Honduras se encuentran en una situación de crisis alimentaria aguda, según María Luisa García, coordinadora del Observatorio. Esta condición es resultado directo de la sequía prolongada, el aumento de los costos de producción, la escalada en el precio de los combustibles y diversos factores internacionales que impactan la economía local.
Los hogares sin ingresos estables, particularmente los trabajadores informales y las comunidades rurales, son los sectores más afectados por esta situación. No obstante, el problema de la inseguridad alimentaria también se extiende a las zonas urbanas del país.
García explicó que el desafío principal en Honduras no radica en la disponibilidad de alimentos, sino en el pilar del acceso. Los hogares no disponen de los ingresos económicos suficientes para hacer frente a la compra de alimentos básicos.
La baja producción nacional de granos básicos es otro factor que contribuye a la crisis alimentaria. Pequeños y medianos productores carecen de sistemas de riego adecuados para enfrentar los períodos prolongados de sequía, lo que limita su capacidad productiva.
El Observatorio también ha emitido una alerta sobre la progresiva pérdida de capacidades productivas en el sector agrícola. Este fenómeno se debe al envejecimiento de los agricultores, la escasa incorporación de jóvenes al campo, la migración y los limitados niveles de escolaridad, factores que podrían comprometer seriamente la continuidad de la producción agrícola nacional en la próxima década.
La modernización del sector agrícola es condición necesaria para la seguridad alimentaria.
Para contrarrestar esta tendencia, el organismo recomendó fortalecer la resiliencia climática mediante inversiones estratégicas en sistemas de riego, infraestructura hídrica, tecnificación agrícola, acceso a crédito y diversificación productiva, con un enfoque particular en el corredor seco hondureño.










