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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
Crisis de vivienda en Iberoamérica por informalidad y clima
Tres de cada cuatro ciudadanos iberoamericanos viven en contextos urbanos y sufren la crisis global de la vivienda, marcada en la región por la informalidad, el difícil acceso a “un techo donde vivir” y los efectos del cambio climático. Elkin Velásquez aseguró que tenemos una crisis global de vivienda en el mundo en el marco del II Encuentro de Ciudades Iberoamericanas que reunió este lunes en Madrid a una treintena de alcaldes y alcaldesas de la región.
Claves de la nota
- Alrededor del mundo hay 3.000 millones de personas que no tienen acceso a vivienda adecuada.
- Existen 1.000 millones de personas viviendo en situación de informalidad en el planeta.
- El 60 por ciento de los daños generados a la infraestructura de las ciudades por fenómenos climáticos son a viviendas.
Se estima que el 60 % de los daños generados a la infraestructura de las ciudades por fenómenos climáticos y desastres naturales son a viviendas.
“Tenemos una crisis global de vivienda en el mundo”
El experto advirtió que alrededor del mundo 3.000 millones de personas no tienen acceso a vivienda adecuada, pero adicionalmente tenemos 1.000 millones de personas viviendo en situación de informalidad. En América Latina es un tema que tiene que ver uno con el suelo, necesitamos más suelo habilitado para construir vivienda, y en segundo lugar destaca el tema de las viviendas y los barrios informales, explicó Velásquez.
Retos en las ciudades y alternativas públicas
En esa misma línea, Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, dijo a EFE que su ciudad, por ejemplo, tiene muchas zonas que son autoconstruidas, de ahí que exista una necesidad de incorporar una política de mejoramiento de vivienda para mejorar las condiciones de habitabilidad.
Desde su punto de vista es importante atacar el déficit cualitativo de las viviendas y no cuantitativo solamente.
Por su parte, el alcalde de Quito, Ecuador Pabel Muñoz, señaló que no se han explorado en la forma en la que deberían las alternativas públicas.
A su juicio, no se debe hablar únicamente de vivienda de interés social, sino también de posibilidades de arrendamiento social.
Para lograrlo, apuntó al reciclaje de edificios en zonas que se fueron quedando despobladas.
Adelantó que en su ciudad pronto comenzarán reciclando un inmueble en el centro y lo van a convertir en vivienda social, en vivienda para estudiantes sobre todo.
El techo de cristal y la vulnerabilidad climática
Mientras, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, destacó el papel protagónico de los gobiernos locales.
Como alcalde anfitrión de este encuentro y en medio de la crisis de vivienda en España, Martínez-Almeida compartió su visión centrada en aumentar la oferta y criticó las políticas restrictivas.
La alcaldesa de Sucre (Bolivia), Fátima Tardío, la única mujer entre los ediles asistentes, habló de los retos de género.
Aseguró que mientras muchas mujeres luchan por romper el “techo de cristal” en el ámbito profesional, en la región el primordial y más urgente para miles de ellas sigue siendo conseguir un techo de vivienda básico para sus familias.
“Hay un sinfín de ciudadanos y ciudadanas que no tienen ni siquiera un techo donde vivir”
Tardío hizo un llamado a no descuidar la cooperación internacional, ya que sin ella muchas zonas quedarán en un subdesarrollo aún más profundo.
Para resolver esta crisis global, Velásquez insistió en que se requiere un enfoque holístico. Es un tema financiero, es un tema económico, es un tema social, es un tema ambiental, es un tema de resiliencia, es un tema de calidad de materiales, es un tema de cadena de valor, entonces tienes que tener una mirada 360, argumentó.
En el ámbito medioambiental destacó que el 60 % de los daños generados a la infraestructura de las ciudades por fenómenos climáticos y desastres naturales son a viviendas. Es muy importante reducir la vulnerabilidad de las viviendas, explicó, y agregó que para ello el trabajo se hace casa a casa, pero también en el colectivo barrio a barrio, ciudad a ciudad.




















