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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
La región no necesita unicornios frágiles.
Claves de la nota
- Costa Rica subió cuatro posiciones y El Salvador escaló seis en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial de CEPAL y CENIA.
- El inversionista Alex Lazarow acuñó el concepto de startups camello en su libro Out-Innovate publicado por Harvard Business Review Press en 2020.
- De los 354 startups que alcanzaron estatus de unicornio en 2021, apenas seis habían logrado una salida a bolsa a comienzos de 2025.
Necesita construir sus propias reglas — y con la inteligencia artificial, el momento de hacerlo es ahora.
En octubre de 2015 viajé a Tarija, Bolivia, para facilitar un Startup Weekend y dar una charla sobre las diferencias culturales entre los ecosistemas de emprendimiento de América Latina.
Hace casi diez años intuí algo que hoy, con la irrupción de la inteligencia artificial generativa, tiene urgencia nueva: la región no debería intentar ser Silicon Valley. Debería construir su propio modelo. En ese entonces, Colombia vivía un auge en el fortalecimiento de su cultura emprendedora y Chile brillaba con sus estrategias de ecosistema.
Años más tarde, participé en estudios que buscaban entender los factores diferenciales de la cultura y la estrategia emprendedora regional. Y algo curioso emergió: aunque muchas personas se alineaban con los escenarios al estilo del Valle, América Latina; y en particular Centroamérica y el Caribe; necesita generar modelos culturales propios para desarrollar a mayor velocidad sus áreas de innovación, sus ecosistemas y la transformación digital que requiere para aprovechar la IA.
Esa intuición hoy tiene respaldo. En los datos, en la evidencia académica y en la experiencia de quienes están diseñando política pública de IA en la región. Y la urgencia es real: la inteligencia artificial generativa y los sistemas multiagente están redefiniendo las reglas globales. Centroamérica no puede permitirse entrar tarde ni entrar mal.
El diagnóstico sobre copiar y pegar
El diagnóstico: copiar y pegar no funciona Intentar replicar Silicon Valley en América Latina mediante un « copiar y pegar » es un error de diseño. El modelo californiano asume abundancia de capital, certidumbre macroeconómica e instituciones que funcionan; condiciones que no existen en la región.
Y, sin embargo, los datos regionales recientes son alentadores. El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025) de CEPAL y CENIA encontró que el fenómeno de aceleración en adopción de IA se observa con mayor fuerza, precisamente, en Centroamérica y el Caribe. Costa Rica subió cuatro posiciones en un año. El Salvador escaló seis. Panamá figura entre los seis países latinoamericanos con mayor adopción de IA generativa.
Esta aceleración, bien capitalizada, podría convertirse en ventaja estructural; pero solo si la región resiste la tentación de copiar sin filtro el manual del Valle. El choque entre ambos mundos se explica a través de cuatro tensiones estructurales que conviene examinar con honestidad; más una quinta, nueva, que la IA volvió inevitable. 1.
El veneno del blitzscaling y los unicornios frágiles
El veneno del blitzscaling en economías de capital escaso El manual de Silicon Valley predica el crecimiento a toda costa; blitzscaling: quemar millones de dólares para subsidiar precios, capturar cuota de mercado monopólica y posponer la rentabilidad para una hipotética salida a bolsa. En América Latina, donde el capital de riesgo es cíclico, escaso y altamente sensible a las subidas de tasas de la Reserva Federal, este modelo ha dejado víctimas notables.
La región no necesita «unicornios» frágiles que dependen de una inyección de capital cada 18 meses para no quebrar. La alternativa ya tiene nombre. En su libroOut-Innovate(Harvard Business Review Press, 2020), el inversionista Alex Lazarow acuñó el concepto de startups camello: empresas capaces de sobrevivir largas sequías de capital, priorizando la rentabilidad unitaria y el flujo de caja positivo desde etapas tempranas.
«A diferencia de los unicornios, no son criaturas imaginarias», escribe Lazarow.
El dato lo confirma: de los 354 startups que alcanzaron estatus de unicornio en 2021, apenas seis habían logrado una salida a bolsa a comienzos de 2025. El camello no es menos ambicioso que el unicornio. Es más resistente. Y en una región donde el financiamiento llega por oleadas y se retira con la misma velocidad, la resiliencia operativa vale más que la narrativa de crecimiento infinito. 2.
Infraestructura básica frente a la conveniencia
Innovar para la conveniencia vs. construir infraestructura básica Gran parte del capital en Silicon Valley se destina a optimizar la vida de profesionales urbanos con alto poder adquisitivo: entregas en diez minutos, microservicios de suscripción, software para optimizar software. Funciona porque la infraestructura de base; banca, logística, salud, carreteras, ya está resuelta.
En Centroamérica, los problemas más rentables y transformadores no son de conveniencia, sino de inclusión e infraestructura. Bancarizar a la mitad de la población que vive en la economía informal. Conectar cadenas de suministro fragmentadas para pequeños comerciantes. Ofrecer alternativas privadas viables a sistemas públicos de salud y educación colapsados.
El modelo regional exige ensuciarse las manos en el mundo físico; tech-enabled antes que pure software, integrando lo digital con redes informales y operaciones pesadas. Y aquí hay una oportunidad que Silicon Valley no puede replicar: resolver problemas que solo existen en contextos de institucionalidad débil es una ventaja competitiva, no una desventaja. 3.
El mito de fracasar rápido sin red de seguridad
El mito de «fracasa rápido» sin red de seguridad La retórica de Silicon Valley glorifica el fracaso como una medalla de aprendizaje porque cuenta con una red legal y financiera diseñada para amortiguarlo: la Ley de Quiebras de EE. UU. (Chapter 11) es eficiente, la responsabilidad patrimonial del fundador suele estar blindada y el estigma social es bajo.
En la mayoría de los países latinoamericanos, la insolvencia es un calvario. Los procesos tardan años. Las deudas tributarias y laborales persiguen el patrimonio personal del emprendedor de por vida. El sistema financiero y la sociedad marcan al quebrado con muerte civil y exclusión crediticia.
Exigirle a un fundador centroamericano que «rompa cosas rápido y asuma riesgos ciegos» cuando la ley y la cultura penalizan el error con ruina financiera personal es una desconexión total de la realidad material. No se puede pedir valentía cuando el costo del fracaso es la exclusión




















