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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
El término acantilado de cristal
Romper el techo de cristal es un logro para las mujeres, pero llegar a puestos de liderazgo en medio de una crisis puede convertirlas en víctimas del llamado acantilado de cristal. Para quienes trabajamos temas de género el término ‘techo de cristal’ es familiar, pero ‘acantilado de cristal’ es relativamente nuevo e importante para las mujeres que aspiran a marcar cambios en los puestos de toma de decisión que han alcanzado.
Claves de la nota
- Estudio de Universidad de Exeter revela nombramientos femeninos tras cinco meses de mal desempeño empresarial
- Casos emblemáticos en política y tecnología incluyen a Theresa May, Marissa Mayer y Mary Barra
- Se recomienda realizar debida diligencia antes de aceptar puestos directivos de alto riesgo en crisis
Romper el ‘techo de cristal’ es un logro de unas pocas y valientes mujeres que hicieron historia por haberse colocado en puestos reservados para los hombres, ejemplos sobran: ser la primera jefa de estado o presidenta, la primera CEO o gerente general, la presidenta de una Junta directiva empresarial y tantos otros techos que se han roto en cultura, deportes, política, ejercicio del derecho, en fin, en todas las áreas de liderazgo.
Estudios sobre el mal desempeño empresarial
El término ‘acantilado de cristal’ o crystal cliff salió de un estudio realizado en la Universidad de Exeter, por dos profesores: Michelle Ryan y Alexander Haslam, quienes descubrieron una tendencia con la que debemos tener cuidado las mujeres, que es la facilidad de acceder a un cargo cuando hay crisis, o una caída en los resultados de la organización o cuando los riesgos de fracaso son muy altos.
Este estudio determinó que las empresas que nominaron mujeres a sus juntas directivas traían un mal desempeño en sus últimos cinco meses, y esto obedece —según éste y otros estudios que le sucedieron— a que las mujeres cuentan con menos información que los hombres, tienden a asumir la culpa más fácilmente, ¡qué conveniente!, y se les evalúa con mayor dureza negándoles el tiempo y recursos para salir de las dificultades.
Ejemplos en política y empresas tecnológicas
Ejemplos hay muchos, en política el caso más citado es el de Theresa May, luego de que el primer ministro Cameron dimitiera ante el voto de la salida de la Unión Europea, conocido como BREXIT. En empresas tecnológicas se citan los casos de Marissa Mayer, de Yahoo!, y Mary Barra, de GM, la primera en problemas ante la competencia de Google y la segunda ante el retiro de ciertos autos debido a un defecto en el switch de encendido, un problema en los tribunales del que no fue advertida y que llegó hasta el Congreso.
Otro ejemplo fue el de Carly Fiorina considerada una estrella por nueve años al llegar a HP en 1999, satanizada por no lograr los éxitos imposibles que se le pedían, lo que ella misma narró en sus memorias.
Todos estos ejemplos, más otros tantos, son relativamente recientes, y se convierten en un llamado de atención para las mujeres, a fin de que realicen las debidas diligencias y no escatimen esfuerzos para impedir ser víctimas de una responsabilidad de alto riesgo y, al mismo tiempo, convertirse en conejillos de indias de misiones imposibles y, mucho menos, terminen asumiendo responsabilidades o culpas que no les corresponden.
*La autora es empresaria, abogada y notaria. Fundadora de la organización ALAS, de impulso al liderazgo femenino. Condecorada en 2024 con el Premio de Excelencia para Mujeres Excepcionales, por el Foro Económico de la Mujer de Nueva York. Premio Fractales del Cambio 2025.
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