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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
Durante años, la universidad fue entendida como el lugar donde se formaban profesionales para incorporarse al mercado laboral. Pero esa idea está cambiando.
Claves de la nota
- La inversión global de venture capital alcanzó US$330.900 millones en el primer trimestre de 2026.
- Colombia cerró 2025 con más de US$31.800 millones en capital comprometido según Deloitte y ColCapital.
- El Centro de Emprendimiento del Tec de Monterrey apoyó a 2.000 fundadores durante el año 2025.
En paralelo con la transformación del ecosistema de capital de riesgo, algunas instituciones académicas están asumiendo un papel distinto: no solo formar talento, sino ayudar a convertir conocimiento, investigación e ideas en nuevas compañías.
Inversión global de venture capital y ecosistema
El contexto de inversión ayuda a explicar este cambio. De acuerdo con KPMG, la inversión global de venture capital alcanzó los US$330.900 millones durante el primer trimestre de 2026, más del doble que en el trimestre anterior. Las Américas concentraron cerca de 80% de la inversión mundial, aunque el resultado estuvo fuertemente impulsado por megarrondas de inteligencia artificial en Estados Unidos.
En América Latina, el panorama es más selectivo. El último reporte de Deloitte y ColCapital señala que Colombia cerró 2025 con más de US$31.800 millones en capital comprometido y más de US$23.600 millones movilizados en inversiones. El estudio también identifica la tecnología emergente y la innovación como algunos de los factores que están redefiniendo el ecosistema de inversión.
Esto plantea un desafío para las universidades. Crear una startup, especialmente cuando parte de una investigación científica, requiere mucho más que una buena idea: hacen falta propiedad intelectual, validación tecnológica, conocimiento del mercado, infraestructura, mentoría, capital y conexiones con la industria.
Un estudio del Tecnológico de Monterrey sobre emprendimientos tecnológicos en América Latina identifica precisamente estos elementos junto con equipos multidisciplinarios y redes globales como factores relevantes para su desarrollo.
El emprendimiento universitario y los próximos fundadores
La respuesta de algunas universidades ha sido construir estructuras específicas para acompañar a quienes podrían convertirse en los próximos fundadores. Ya no se trata únicamente de enseñar emprendimiento en un salón de clases, sino de crear rutas que permitan que una investigación llegue al mercado y que un estudiante pueda pasar de una idea a una empresa.
De la investigación a una startup
Un ejemplo de este cambio está en Estados Unidos, donde USTAAR, de la University of Miami, funciona como una referencia de este tipo de modelo, bajo el liderazgo de Suhrud Rajguru. La iniciativa busca acercar la investigación universitaria al emprendimiento y al desarrollo de compañías, particularmente alrededor de innovación científica y tecnológica.
En México, el Centro de Excelencia de Emprendimiento de Base Científica y Tecnológica del Tecnológico de Monterrey, liderado por Odille Sánchez, sigue una lógica similar. Su trabajo se concentra en emprendimientos que necesitan atravesar distintas etapas antes de convertirse en compañías capaces de llegar al mercado. En 2025, el centro apoyó a más de 2.000 fundadores en casi 600 proyectos, startups y empresas, según información publicada por el propio Tec.
El modelo de parte de un diagnóstico que considera factores como el tipo de tecnología, la industria y el nivel de desarrollo del proyecto. A partir de allí, el acompañamiento puede incluir validación de mercado, financiación, propiedad intelectual, regulación, infraestructura y conexión con expertos. En programas como De la Ciencia al Mercado, el Tec reportó proyectos que consiguieron financiación privada y otros que avanzaron hacia negociaciones de capital.
En Colombia, la Universidad de los Andes también ha construido una ruta específicamente orientada a emprendimientos de ciencia y tecnología. Su programa Incuba acompaña durante entre 12 y 24 meses a equipos que ya cuentan con una estrategia de desarrollo de producto y un modelo de negocio validado. El objetivo incluye desarrollar un producto mínimo viable, trabajar con early adopters, validar unit economics y avanzar hacia primeras ventas o inversión semilla.
La particularidad de este modelo es que la universidad no se limita a ofrecer mentoría. Uniandes también conecta a los emprendedores con laboratorios, infraestructura especializada y servicios técnicos y científicos, además de trabajar con propiedad intelectual licenciada por la institución. Así, el campus se convierte también en parte de la infraestructura necesaria para construir la compañía.
El emprendimiento como parte de la experiencia universitaria
El fenómeno no se limita a las instituciones con una fuerte orientación hacia la investigación. En Universidad EAFIT, por ejemplo, On.going University acompaña a estudiantes y graduados que tienen una idea o un negocio temprano mediante mentorías, talleres, clases maestras, networking y acceso a espacios de trabajo. En su primera cohorte recibió 500 ideas y seleccionó 54 para el proceso de incubación y aceleración.
El programa muestra también cómo estas iniciativas pueden convertirse en puertas de entrada al ecosistema empresarial. Entre 2023 y 2025, On.going recibió más de 850 ideas y acompañó 225 emprendimientos, con una evolución hacia proyectos de mayor sofisticación tecnológica, incluyendo inteligencia artificial, DeepTech, salud y ciencia aplicada.
En Centroamérica, la Universidad de Costa Rica opera AUGE, su Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento. Allí los emprendedores pueden comenzar con programas de preincubación como StartupGo Idear, donde validan sus modelos de negocio con formación y acompañamiento de coaches. La institución también cuenta con mecanismos de capital semilla para prototipado y puesta en marcha.
En Guatemala, la Universidad del Valle de Guatemala ha construido un ecosistema similar alrededor de UVG-CREA. La iniciativa trabaja con estudiantes, investigadores, profesores y alumni mediante formación, mentoría, prototipado y conexión con el ecosistema. Su modelo incluso permite que los estudiantes puedan desarrollar un emprendimiento como modalidad de graduación mediante GradVenture, formalizado por la universidad en 2026.
Todos estos modelos responden a una misma transformación: la universidad está dejando de ser solamente el lugar donde los futuros profesionales buscan empleo para convertirse, en algunos casos, en el lugar donde los futuros fundadores comienzan a construirlo. Y en una región donde el acceso a capital sigue siendo limitado y selectivo, esa infraestructura puede ser determinante para que una investigación, una tecnología o una idea no termine archivada después de la graduación, sino que encuentre el camino hacia el mercado.
*El autor es editor de GeekTime en Español.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.





















