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Voz generada con inteligencia artificial por ElevenLabs. El texto es de la redacción de Finanzas y Negocios.
El Índice de Burocracia 2026 revela contrastes en cinco países de la región.
Claves de la nota
- Honduras registra la menor carga administrativa anual de funcionamiento con 242 horas.
- Guatemala y Panamá exigen 2.614 y 2.643 horas anuales para operar, superando el promedio.
- El Salvador presenta la menor carga de apertura del grupo centroamericano con 748 horas.
Honduras registra la menor carga administrativa anual de funcionamiento entre las 27 economías analizadas, mientras Guatemala y Panamá figuran entre las más exigentes.
El Salvador presenta la menor carga de apertura del grupo centroamericano y Costa Rica, la de cierre. La carga burocrática que enfrenta una pequeña empresa en Centroamérica cambia considerablemente según el país y la etapa del negocio.
La carga burocrática Centroamérica: contrastes regionales
El Índice de Burocracia 2026, elaborado por el Adam Smith Center for Economic Freedom, revela que la carga administrativa para empresas en Centroamérica varía significativamente por país y etapa. El estudio examina el ciclo completo: apertura, funcionamiento y cierre, mostrando que la facilidad de ingreso es solo una parte del desafío.
Guatemala combina requisitos de apertura inferiores al promedio del estudio con una elevada exigencia administrativa para mantenerse operando. Por otro lado, Honduras muestra el contraste inverso: demanda más tiempo para iniciar actividades, pero registra la menor carga anual de funcionamiento de toda la muestra.
El Índice de Burocracia 2026, elaborado por el Adam Smith Center for Economic Freedom de Florida International University (FIU), permite observar esas diferencias. Su principal aporte consiste en examinar el ciclo empresarial completo: apertura, funcionamiento y, por primera vez en esta edición, cierre.
Para los empresarios, el resultado plantea una distinción relevante: facilitar el ingreso a la formalidad constituye apenas una parte del desafío. Las obligaciones recurrentes pueden absorber recursos durante toda la vida del negocio, mientras un cierre complejo dificulta la salida y la reasignación del capital.
Cinco países, tres desafíos distintos
El informe incluye a Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá. Nicaragua y Belice no forman parte de la muestra, por lo que sus resultados no representan a toda Centroamérica.
El cuadro muestra por qué una sola clasificación resulta insuficiente para describir el entorno administrativo. Un país puede facilitar una etapa y acumular obstáculos en otra. También exige una precisión: las cifras expresan la carga temporal de los trámites recogidos por el índice. No deben asumirse automáticamente como un plazo calendario garantizado para abrir o cerrar cualquier empresa, ni como el tiempo que su propietario debe dedicar personalmente a esas gestiones.
Desafíos en Guatemala y Panamá: alta carga operativa
Guatemala y Panamá registran una alta carga operativa anual, con 2.614 y 2.643 horas respectivamente, para cumplir las exigencias de funcionamiento. Estos valores superan el promedio general del estudio en más de 2,2 veces, lo que representa una carga superior a las 2.080 horas de un puesto de trabajo anual.
Guatemala y Panamá registran 2.614 y 2.643 horas anuales, respectivamente, para cumplir las exigencias de funcionamiento. Ocupan la cuarta y tercera posición entre las mayores cargas de los 27 países, superadas únicamente por Perú y Jamaica.
Ambos valores equivalen a más de 2,2 veces el promedio general del estudio. Para dimensionarlos, representan una carga superior a las 2.080 horas de un puesto de trabajo bajo un supuesto de ocho horas diarias y 260 días laborables al año.
El caso guatemalteco es especialmente ilustrativo: sus 1.377 horas de apertura están por debajo del promedio de la muestra, pero la carga se eleva al examinar las obligaciones recurrentes. En Panamá, tanto la apertura como el funcionamiento superan sus respectivos promedios.
La implicación para una agenda de competitividad es concreta: agilizar la constitución de sociedades debe acompañarse de una revisión de los requisitos que se repiten después de iniciar operaciones.
Ventajas en Honduras, Costa Rica y El Salvador
Honduras destaca por registrar la menor carga anual de funcionamiento de la muestra, con solo 242 horas, aunque su apertura demanda 1.933 horas. El Salvador requiere 748 horas para la apertura, el valor más bajo en Centroamérica, y Costa Rica sobresale en el cierre con 329 horas, el segundo registro más bajo de la muestra.
Honduras registra 242 horas anuales de funcionamiento, el menor valor de la muestra. La cifra contrasta con las 1.933 horas de apertura, superiores al promedio general. El resultado identifica una fortaleza relativa en el cumplimiento recurrente y un espacio de mejora en el acceso inicial a la actividad formal. No permite concluir, por sí solo, que Honduras tenga el entorno empresarial más favorable en todas sus dimensiones.
Costa Rica y El Salvador presentan cargas inferiores al promedio de los 27 países en las tres etapas. El Salvador requiere 748 horas para la apertura, el menor valor entre los cinco países centroamericanos incluidos. Costa Rica destaca en el cierre, con 329 horas: es el segundo registro más bajo de toda la muestra, después de Portugal.
El cierre merece atención porque sus obstáculos pueden prolongar obligaciones administrativas una vez que el negocio dejó de operar. El informe advierte que las dificultades para extinguir formalmente una empresa pueden mantener unidades inactivas en los registros y entorpecer la reasignación de recursos.
Contexto latinoamericano y la visión del Índice de Burocracia
La comparación con otras economías latinoamericanas confirma que los resultados de la carga burocrática varían significativamente según el momento empresarial. Países como Brasil y México muestran aperturas ágiles, mientras República Dominicana tiene un cierre muy prolongado con 19.414 horas. La facilidad de registro no es una medida suficiente de la experiencia empresarial completa.
La comparación con otras economías confirma que los resultados varían según el momento empresarial. En apertura, Brasil registra 334 horas; República Dominicana, 557; y México, 644. Los tres presentan cargas inferiores a las de los cinco países centroamericanos analizados. Chile, en cambio, alcanza 2.166 horas, por encima de todos ellos. Sin embargo, Chile registra solo 367 horas anuales de funcionamiento.
República Dominicana ofrece otro contraste: combina una apertura relativamente ágil con 19.414 horas para el cierre, el valor más alto de la muestra. Estas diferencias desaconsejan interpretar la facilidad para registrar un negocio como una medida suficiente de toda la experiencia empresarial.
El análisis conjunto del informe sitúa a Costa Rica, Honduras y El Salvador dentro del conglomerado de mejores resultados generales, junto con economías latinoamericanas como Brasil, Chile, Argentina, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Se trata de una agrupación estadística, no de un orden individual de posiciones.
Quién elabora el índice y cómo leerlo
La sexta edición del estudio está coordinada por la economista Sary Levy-Carciente y abarca 27 países: 20 de América Latina y el Caribe y siete de Europa. Cuenta con una red de investigadores y organizaciones locales y recibió respaldo financiero de Templeton World Charity Foundation.
En Centroamérica participaron, entre otros, el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales —para Guatemala y El Salvador—, Ideas Lab en Costa Rica, CEDATOS en Honduras y Fundación Libertad en Panamá.
El índice identifica actividades representativas de los sectores primario, secundario y terciario, los trámites exigidos y su carga t





















